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Extracciones de marihuana

¿Alguna vez has tenido entre las manos una esfera oscura, brillante y aromática que parecía concentrar siglos de sabiduría cannábica? Si has oído hablar del Temple Ball Hash pero nunca has profundizado en su historia, en cómo se elabora o en por qué los conocedores del hash lo sitúan en lo más alto del olimpo de los concentrados, estás en el lugar adecuado. Hoy te invitamos a un viaje fascinante que empieza en las laderas del Himalaya, pasa por los talleres artesanales de un artista francés legendario y termina en tu propia cocina, o mejor dicho, en tus manos.

Prepárate, porque el Temple Ball no es simplemente un trozo de hachís con bonita forma. Es, sin exagerar, el concentrado de cannabis más antiguo y reverenciado del mundo.

Bola de Temple Hash


¿Qué es exactamente el Temple Ball Hash?

El Temple Ball Hash es una forma de hachís sin disolventes, elaborado a partir de los tricomas de la planta de cannabis comprimidos y moldeados a mano en forma de esfera. Su aspecto es inconfundible: exterior oscuro y ligeramente brillante, casi lacado, con un interior más claro y cremoso que revela la resina menos oxidada en el núcleo. Al tacto, una Temple Ball bien elaborada es firme pero ligeramente cedente, pegajosa al calor de la palma y terriblemente aromática.

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Lo que diferencia al Temple Ball de otros tipos de hachís no es solo su forma esférica, sino el proceso de elaboración, el envejecimiento al que se somete y la riqueza de su perfil de terpenos. Mientras que muchos concentrados modernos buscan la potencia bruta mediante extracción química, el Temple Ball apuesta por la pureza y la complejidad: un espectro completo de cannabinoides y terpenos, conservados y concentrados con nada más que frío, agua, calor suave y las manos del elaborador.

La materia prima son los tricomas, esas diminutas glándulas resinosas que recubren los cogollos de cannabis y que contienen THC, CBD, terpenos y una extraordinaria variedad de compuestos activos. Recolectarlos, limpiarlos y darles forma de esfera es un arte que requiere tiempo, paciencia y técnica. ¡Y los resultados lo valen!

El alma del Temple Ball: el charas y sus orígenes en el Himalaya

Para entender el Temple Ball hay que viajar en el tiempo y en el espacio. Nepal, el norte de India y el Tíbet son la cuna de esta tradición, una región donde el cannabis crece de forma silvestre en altitudes que superan los 3.000 metros, bañado por un sol intenso y curtido por el aire fresco de las montañas. Esas condiciones extremas producen plantas extraordinariamente resinosas, con perfiles de terpenos únicos que difícilmente se reproducen en otras latitudes.

Charas: los orígenes del hachís

Desde hace siglos, los elaboradores locales recogen la resina de estas plantas mediante una técnica llamada charas, que significa literalmente «resina» en hindi. El proceso es tan sencillo en apariencia como complejo en ejecución: tras lavarse bien las manos y dejarlas secar al sol, los recolectores frotan suavemente con las palmas las colas florales de las plantas hembra aún vivas. El calor natural de la piel va fundiendo los tricomas, que se adhieren a las manos formando una capa oscura y pegajosa. Tras varias horas de trabajo paciente, esa resina se raspa de las palmas y se enrolla entre los dedos hasta obtener pequeñas esferas compactas y brillantes: las primeras Temple Balls de la historia.

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El nombre no es aleatorio. Estas bolas de resina tenían un uso sagrado en los templos hinduistas, donde se ofrecían como ofrenda a Shiva, la divinidad asociada al cannabis en la tradición vedanta. La planta aparece incluso en el Atharvaveda, uno de los textos sagrados más antiguos del mundo, como uno de los cinco vegetales liberadores de la ansiedad. ¡Llevan milenios en esto!

Durante los años 60 y 70, la famosa Hippie Trail, esa ruta mítica que conectaba Europa con Nepal pasando por Turquía, Irán, Afganistán y la India, puso el Temple Ball en el radar de toda una generación de viajeros occidentales. Quienes llegaban a Katmandú o a los valles del Himalaya quedaban literalmente fascinados por la potencia, la complejidad aromática y la profundidad de efecto de estas esferas de resina. Fue así como el Temple Ball comenzó a construir su leyenda fuera de Asia.

Tradición de país en país: Nepal, India y más allá

Aunque Nepal y el norte de India son los grandes focos tradicionales del Temple Ball, la costumbre de elaborar hachís en forma esférica tiene variantes en toda la región himalaya. En Nepal, la técnica del charas por frotado de planta viva es la norma; el resultado es un hachís de espectro completo, con los terpenos más volátiles intactos precisamente porque la planta no se ha secado ni curado antes de la extracción.

En otras regiones como Afganistán o Marruecos, la tradición del hachís se basa en el tamizado en seco, es decir, en separar los tricomas de la planta seca mediante cribas. La resina resultante se prensa luego en tabletas o losas, no en esferas. La diferencia técnica importa: el charas nepalés recoge también lípidos y ceras de la planta junto con los tricomas, lo que le da una textura y un perfil de maduración únicos, con transformaciones químicas lentas que solo ocurren dentro de la esfera gracias a la casi total ausencia de oxígeno en su núcleo.

Esta cualidad de envejecimiento es uno de los grandes secretos del Temple Ball. Al igual que un buen vino o un queso artesanal, una esfera bien elaborada mejora con el tiempo. En el interior anaeróbico de la bola se producen reacciones entre cannabinoides y terpenos que generan compuestos nuevos, algunos de ellos rarísimos, como el hashishene, un terpeno que solo se ha encontrado en hachís añejado y que no existe en la planta fresca. ¿No te parece alucinante?

La revolución moderna: Frenchy Cannoli y el bubble hash Temple Ball

Si el Temple Ball tiene un embajador en la era moderna, ese es sin duda Frenchy Cannoli. Este artesano de origen francés, afincado en California, dedicó su vida entera a comprender y perfeccionar el arte del hachís. Su viaje comenzó como aprendiz de maestros elaboradores marroquíes, donde aprendió las técnicas ancestrales del tamizado y el prensado a mano. Con ese conocimiento como base, Frenchy se obsesionó con llevar el Temple Ball al siglo XXI sin traicionar su esencia.

Muere Frenchy Cannoli, leyenda del hachís

Su gran aportación fue adaptar la forma esférica tradicional a un proceso de extracción moderno: el bubble hash o hash de agua helada. En lugar de frotar plantas vivas, Frenchy comenzaba con material vegetal de máxima calidad, que introducía en agua con hielo para separar los tricomas de la planta de forma limpia y eficiente. Las bolsas de microfiltrado a diferentes tamaños, especialmente las de 73 a 120 micras correspondientes a los mejores tricomas maduros, permiten obtener un material de una pureza y potencia extraordinarias.

El hash resultante, denominado full melt de 5 o 6 estrellas (el máximo en la escala de calidad), se seca lentamente a baja temperatura y después se prensa y enrolla siguiendo el método característico de Frenchy: envuelto en celofán alimentario, se trabaja con una botella de agua caliente a unos 80-90°C, presionando y girando la resina durante 20-30 minutos en sesiones repetidas. El calor suave activa parcialmente los cannabinoides (descarboxilación) sin destruir los terpenos, funde y homogeneiza la masa y crea esa característica corteza exterior oscura y brillante que sella el interior como si de un pergamino natural se tratara.

Bolas de Temple Hash Frenchy Cannoli

Frenchy Cannoli fue también un generoso educador. Compartió su técnica en talleres, entrevistas y vídeos con una comunidad global de hashishins que le adoraba. Su discípula Cherry Blossom Belle, de Heritage Hash Co., continúa hoy enseñando su método, manteniendo viva la llama de una tradición que une el Himalaya del siglo XVII con los laboratorios artesanales de California del XXI. ¡Un legado increíble!

Cómo hacer tu propio Temple Ball Hash

Antes de empezar, hay algo muy importante que tener claro: la calidad del Temple Ball depende directamente de la calidad de las flores con las que trabajas. Busca flores de marihuana ecológicas, bien curadas, con un perfil de terpenos rico y aromático. Cuanto mejor sea el material de partida, más complejo y satisfactorio será el resultado final. ¡Aquí no hay atajos!

Materiales necesarios

Para elaborar tu Temple Ball casero necesitarás reunir los siguientes elementos:

  • Flores de marihuana de calidad (entre 50 y 100 gramos para empezar a tener una cantidad manejable).

  • Bolsas de extracción con agua helada o bubble bags de diferentes tamaños de malla (73, 90, 120 y 160 micras como mínimo).

  • Un cubo o recipiente grande donde hacer la extracción.

  • Hielo abundante y agua muy fría.

  • Espátulas o rasquetas de silicona para recoger la resina.

  • Papel vegetal o celofán alimentario para el prensado.

  • Una botella de agua caliente o un rodillo que puedas calentar con agua a 80-90°C.

  • Un termómetro para controlar la temperatura del agua.

  • Guantes de nitrilo (¡nunca de látex!) para trabajar la resina.

Y, por supuesto, mucha paciencia y ganas de aprender.

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Como hacer bubblehash casero

El proceso paso a paso

Paso 1 — Preparación y congelación del material: Las flores de marihuana se trabajan mejor cuando están muy frías. Puedes congelarlas ligeramente antes de la extracción para que los tricomas se vuelvan más frágiles y se desprendan con mayor facilidad al contacto con el agua helada. Si trabajas con material fresco recién cosechado, mejor aún: la técnica del charas funciona de maravilla con planta viva o recién cortada.

Paso 2 — Extracción con agua helada: Coloca las bolsas de extracción dentro del cubo, de menor a mayor tamaño de malla, empezando por la más fina en el exterior y la más gruesa en el interior. Introduce las flores, cúbrelas con hielo y agua muy fría y agita suavemente durante 10-15 minutos. El frío hace que los tricomas se vuelvan quebradizos y se separen del material vegetal, quedando retenidos en las distintas mallas según su tamaño. Este paso es el corazón de la técnica: ¡sin prisas y con cariño!

Paso 3 — Recogida y clasificación de los tricomas: Levanta las bolsas una a una, dejando escurrir el agua, y recoge la resina que ha quedado retenida en cada malla con ayuda de una espátula. Los tricomas de las mallas de 73-120 micras serán los de mayor calidad, los que conformarán el núcleo de tu Temple Ball. Los de mallas más gruesas son de segunda y tercera calidad y pueden usarse para añadir volumen o reservarse aparte.

Paso 4 — Secado de la resina: Este paso es crítico y exige paciencia. La resina debe secarse muy despacio, idealmente entre 10 y 15°C, en un lugar oscuro y bien ventilado. Un secado precipitado a temperatura alta arruina los terpenos y puede provocar fermentaciones no deseadas. El tiempo mínimo recomendable son varios días, hasta que la resina tenga una consistencia seca y desmigajable al tacto pero conserve su aroma intenso.

Paso 5 — Prensado y formado de la esfera, al estilo Frenchy Cannoli: Aquí empieza la magia. Coloca la resina seca sobre un trozo de celofán alimentario y dóblalo a su alrededor como un sobre. Calienta la botella con agua a unos 80-85°C. Con la botella caliente, presiona y desliza sobre el paquete de celofán durante varios minutos, ejerciendo presión uniforme. El calor suave fundirá los tricomas entre sí, creando una masa cohesionada y homogénea. Repite el proceso varias veces, dejando enfriar y volviendo a presar, durante un total de 20-30 minutos repartidos en 3 sesiones. Cuando la resina forme una lámina compacta, brillante y elástica, retírala del celofán y enróllala con las palmas de las manos en movimientos circulares hasta darle la forma esférica característica.

Paso 6 — Curado y envejecimiento: ¡No te comas el Temple Ball el primer día! Guárdalo en un recipiente de cristal hermético, en un lugar fresco y oscuro, y dale tiempo para que madure. Con un mínimo de dos a cuatro semanas la diferencia es notable: el aroma gana complejidad, la textura se asienta y el perfil de efecto se equilibra. Los entusiastas más pacientes los curan durante meses o incluso años, como si de una joya de bodega se tratara.

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Consejos para un resultado de diez

Usa siempre el agua más fría posible durante la extracción: cuanto más frío, mejor se desprenden los tricomas y menos material vegetal contamina la resina. No escatimes en hielo.

La temperatura de prensado importa muchísimo. Demasiado calor destruye los terpenos más volátiles y te quedas con un producto menos aromático. Mantente entre 80 y 90°C en el agua de la botella y trabaja con decisión pero sin quemar.

El celofán alimentario (no el de cocina normal, sino el específico libre de PVC) es el material preferido por los elaboradores de referencia porque no interactúa con la resina ni le transmite olores ni sabores extraños.

Cuando notes que tu Temple Ball huele como un perfume complejo, con notas terrosas, florales y especiadas entrelazadas, y que al presionarla ligeramente cede sin desmigarse, sabrás que el proceso ha ido bien. ¡Ese es el momento de celebrarlo!

Un concentrado con historia, un proceso con alma

El Temple Ball Hash es mucho más que un concentrado de cannabis: es un objeto cultural, una pieza de artesanía, un vínculo directo con siglos de tradición en las montañas del Himalaya. Elaborarlo en casa es una forma de conectar con esa historia, de entender el cannabis desde sus raíces más profundas y de desarrollar una habilidad genuinamente artesanal que pocas personas dominan.

En Alchimia Grow Shop encontrarás todo lo que necesitas para embarcarte en esta aventura: desde semillas de marihuana de la máxima calidad hasta kits completos de extracción con agua helada, pasando por los mejores accesorios para que tu primer Temple Ball sea ya un motivo de orgullo. Porque aprender a elaborar hachís de verdad es uno de esos placeres que, una vez descubiertos, no se olvidan. ¿Nos acompañas en este viaje?

¡Feliz cosecha!

 
 
 

Desde hace algún tiempo, el hash Cali plate se ha consolidado como una referencia dentro del universo del hachís de alta gama. Su nombre evoca inmediatamente California, la calidad premium y una determinada idea del saber hacer moderno aplicado a la resina de cannabis. Sin embargo, detrás de esta denominación atractiva se esconden realidades que no siempre son bien conocidas. ¿Qué es realmente el hash Cali plate y por qué despierta tanto interés entre los aficionados?

Un término inspirado en la cultura cannábica californiana

El término Cali es hoy mucho más que una simple referencia geográfica. En el mundo del cannabis simboliza una cultura de la excelencia, forjada a lo largo de décadas de innovación, selección genética avanzada y técnicas de producción cada vez más sofisticadas. El hash Cali plate se inscribe en esta dinámica, adoptando los códigos estéticos y cualitativos asociados a la escena californiana.

Hash Cali Plate

No obstante, no se trata de una denominación oficial ni de una garantía de origen. Un hash Cali plate puede producirse fuera de Estados Unidos, pero busca reproducir un alto estándar de calidad, tanto a nivel visual como aromático y sensorial.

Hash Cali Plate: una presentación reconocible y cuidada

El hash Cali plate se distingue en primer lugar por su formato. Generalmente se presenta en forma de placas planas y finas, regulares, fáciles de manipular y de cortar. Esta presentación recuerda a los slabs de resina premium y contribuye a la imagen de producto de alta gama.

Visualmente, la resina muestra tonalidades que van del marrón claro al marrón más oscuro, a veces con reflejos dorados. La superficie puede parecer ligeramente brillante, señal de una alta concentración de tricomas y de un prensado bien controlado.

La mayoría de los hash Cali plate se obtienen mediante tamizado en seco, un método tradicional que consiste en separar mecánicamente los tricomas del material vegetal. Cuando este proceso se realiza con precisión y a partir de flores de alta calidad, permite obtener una resina limpia, rica y muy expresiva.

El prensado también desempeña un papel fundamental. Realizado a baja temperatura y con una presión controlada, permite compactar la resina sin degradar los terpenos. El resultado es un hash vivo, cuya textura evoluciona con el calor y con el paso del tiempo.

Textura y perfil aromático del Cali Plate

Al tacto, el hash Cali plate suele ser maleable y graso, volviéndose más flexible con el calor de los dedos. Esta textura es muy apreciada por los conocedores, ya que indica una resina bien conservada y correctamente trabajada.

Un trozo de hash Cali plate

En el plano aromático, estos hash destacan por una intensidad notable. Los perfiles más habituales recuerdan a genéticas modernas muy populares, con notas terrosas y kush, a veces cremosas, dulces, afrutadas o ligeramente gaseosas. La riqueza en terpenos es uno de los principales factores que explican el entusiasmo en torno a este tipo de producto.

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Gracias a una alta concentración de tricomas, el hash Cali plate suele ser potente. Sus efectos se describen a menudo como profundos y envolventes, con una subida progresiva seguida de una marcada relajación corporal. Según la genética utilizada y el grado de maduración de la resina, la experiencia puede ser más mental o más física, pero en la mayoría de los casos está dirigida a un público con cierta experiencia.

Un término a veces mal utilizado que refleja la evolución del mercado

Es importante mantener una visión crítica frente a esta denominación. El éxito del término Cali ha provocado un uso excesivo del mismo, y no todos los hash vendidos como Cali plate cumplen realmente con los estándares esperados. La ausencia de un marco oficial implica que la calidad puede variar considerablemente.

Un verdadero hash premium se reconoce ante todo por su aroma natural, su textura viva, la finura de sus sabores y la calidad de su combustión. El nombre por sí solo no basta para evaluar un producto.

El hash Cali plate ilustra perfectamente la evolución del mercado del hachís. Los consumidores buscan cada vez más productos mejor trabajados, más aromáticos y con mayor transparencia en cuanto a su método de elaboración. Esta tendencia acerca el mundo del hash al de las extracciones modernas, sin perder el vínculo con los métodos tradicionales.

 
 
 
  • Writer: Marina Suárez Díaz
    Marina Suárez Díaz
  • Aug 20, 2025
  • 9 min read

Hoy en día, el número de personas conscientes de los beneficios y ventajas de consumir concentrados o extracciones de cannabis es cada vez mayor; son más eficaces, tienen una pureza y potencia superiores, poseen mejor sabor y aroma y proporcionan alivio más rápido que en caso de vapear o fumar flor seca. No en vano, en California se estima que las extracciones de resina representan ya un 45% del mercado legal, con un 55% de cogollos. En otro estado pionero en el cultivo y legalización de la marihuana, Colorado, las ventas de extracciones subieron un 125% entre 2015 y 2016, un aumento que comparado con el del 11% de ventas de flor seca o el 53% de comestibles cannábicos se antoja espectacular.

Hachís al agua fresh frozen

Hachís al agua fresh frozen (Foto: @amc98)


Extracciones con solvente, sin solvente, libres de solvente…¿cuál es la diferencia?

Cada vez es más común encontrarse con términos como estos en clubs y dispensarios de cannabis, aunque pueden resultar algo confusos para los no iniciados en el contexto del mundillo de la marihuana. Los extractos con solvente se realizan, como su nombre indica, con algún tipo de solvente (generalmente hidrocarburos como el gas butano purificado) que disuelve los compuestos activos y los separa de la materia vegetal. Por contra, para obtener concentrados sin solvente no se utiliza ninguna sustancia para disolver la resina, sino métodos mecánicos como el frotado, el cribado o la presión. Por último, las extracciones libres de solvente son productos obtenidos con algún solvente que ha sido posteriormente purgado por destilación en un laboratorio, consiguiendo un producto 100% libre de impurezas. Se trata pues de extracciones con solvente pero totalmente purgadas, con una pureza superior a un BHO bien purgado, que siempre contendrá una cierta cantidad – aunque minúscula – de trazas del solvente.

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Concentrados sin solvente

Este tipo de extractos se producen, como ya sabemos, sin usar ningún solvente, y a menudo se habla de ellas como separaciones mecánicas (hachís en seco, hachís con agua, rosin, charas). Como en este caso no existe riesgo de consumir residuos de productos químicos potencialmente peligrosos, muchos consumidores prefieren este tipo de productos por motivos de salud, especialmente los usuarios de marihuana medicinal. Otra gran ventaja es que pueden ser fácilmente realizadas en casa sin peligro alguno, algo que no puede decirse de muchas extracciones con solvente, que además suelen necesitar de aparatos de extracción de resina mucho más caros y difíciles de manejar.

Aunque la pureza y potencia suelen ser superiores en el caso de los extractos con solvente, el trabajo bien hecho puede traer resultados similares sin necesidad de usar productos químicos. El rendimiento de este tipo de concentrados es sensiblemente inferior al del caso del uso de solventes, aunque sus amantes siempre preferirán perder un poco de cantidad a cambio de consumir un producto limpio y totalmente natural.

La evolución de los concentrados sin solvente es impresionante (Foto: @hashcelona)

La evolución de los concentrados sin solvente es impresionante (Foto: @amc98)

Hachís

Normalmente, cuando se habla de hachís se refiere a oscuras piezas de resina prensada importadas de países tradicionalmente productores como Marruecos, Líbano, Afganistán o Pakistán. La historia del consumo de hachís se remonta a siglos atrás y es todavía hoy producido en estos países a nivel industrial de diversas maneras; una de las más populares es secar las plantas para luego ponerlas sobre un cubo cubierto con un tamiz y azotarlas con varas. La resina cribada se prensa a veces mediante calor y presión y para ser luego preparada para su exportación.

La calidad de estas piezas difiere mucho, siendo el hachís rubio y fresco el mejor valorado en la mayoría de ocasiones; sin embargo, la mayor parte de hachís comercial contiene muy poco THC (6-17%) y gran cantidad de contaminantes como materia vegetal o polvo, además de adulterantes como henna, goma arábiga, cera de abeja, resina de pino, betún o incluso heces de animales, que suele usarse para mejorar el aspecto o incrementar el volumen, más que para aumentar la potencia o los efectos (hablaríamos entonces de adulterantes). Afortunadamente, la creciente cultura cannábica de muchos países obliga a los productores a mejorar su técnica y ofrecer un producto de mayor calidad; podéis ver un ejemplo claro de ello en nuestro artículo sobre los orígenes y evolución del hachís marroquí.

Hachís comercial de distinta calidad

Hachís comercial de distinta calidad

Charas

El charas es de hecho un tipo de hachís obtenido por frotamiento de las flores frescas y tradicional de países como Nepal o India, y es probablemente el más antiguo de los concentrados de resina de cannabis. No es necesario material alguno aparte de las propias manos y las plantas, pues se trata de frotar los cogollos con las palmas de las manos hasta acumular una cantidad considerable de resina en estas, que es a continuación retirada y trabajada en distintas formas. Es un producto muy valorado en el mundo entero, con mejor sabor y textura que el hachís comercial cribado debido a un mayor contenido en terpenos. Se encuentra normalmente en forma de bolas o (temple balls) o bastoncillos (sticks o fingers) de tamaños varios. El charas de Nepal y el de zonas de India como Malana (donde se produce el famoso Malana Cream) o el valle de Parvati son considerados los de mejor calidad del mundo.

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Dry sift

Esta expresión americana suele usarse para hablar de hachís cribado en seco de una calidad mucho mayor que la del producto comercial; básicamente se trata de refinar la técnica tradicional para conseguir un producto de una calidad muy superior. De hecho, muchos amantes de los extractos de resina consideran este tipo de concentrado como el mejor, en especial cuando se depura utilizando la técnica del recribado y la electricidad estática y se consigue un producto formado por 99% de cabezas glandulares. Aunque se necesitan determinados parámetros de temperatura y humedad para realizarlo (y manos expertas), esta técnica produce hachís de calidad asombrosa, un fino polvo dorado con un perfil de terpenos totalmente intacto. La gran desventaja de este método es el bajo rendimiento que se consigue, que a veces ni siquiera llega al 2%!

Dry sift, la calidad depende de la cantidad de contaminante

Dry sift, la calidad depende de la cantidad de contaminante

Otra técnica, con la que se consiguen mejores rendimientos, es usar una máquina para la extracción en seco como Pollinator, Top Zeef o Secret Box. De esta forma, sólo debemos meter los cogollos o manicura en el tambor (que está forrado con un tamiz) y la máquina irá dándole vueltas automáticamente, de manera que nuestra resina se irá depositando en el fondo de la caja. Lógicamente, cuanto más rato esté conectada, más materia vegetal conseguirá pasar a través del tamiz, contaminando lentamente la resina obtenida. Muchos de los concentrados a la venta son de este tipo, con un contenido en THC de 30-50%, lejos del 75-80% que puede conseguirse con la estática. La buena resina cribada en seco es dorada, sin ningún tono verde, y se pega sin problemas al apretarla. Aquí tenéis un artículo sobre cómo hacer hachís en seco.

Fresh frozen dry sift

En los últimos años, trabajar con materia vegetal fresca es cada vez más común, sobre todo para conservar el sabor y aroma de la planta en vida al máximo, parecido al Live Resin extraído con gas butano. Se trata de cribar cogollos frescos usando alguna de las máquinas que hemos visto, adaptándolas para trabajar bajo cero dentro de cámaras refrigeradas. Una vez conseguida la resina, ésta suele secarse con la ayuda de liofilizadoras. De esta forma no se interrumpe la cadena del frío durante los procesos de separación y secado, reteniendo la totalidad de los terpenos contenidos en los tricomas.

Hachís obtenido con hielo seco (CO2) o Nitro hash

Estos dos sistemas son parecidos al dry sift pero con la materia vegetal ultracongelada, a temperaturas que pueden alcanzar los -78,5ºC en el caso del hielo seco, y mucho más frías si se usa nitrógeno líquido. Una vez enfriada, la materia vegetal se sacude sobre un tamiz para separar los tricomas. Una gran ventaja de estos sistemas es que son muy rápidos y que ofrecen un alto rendimiento. Sin embargo, es normal que al agitar la materia vegetal esta se rompa en pequeños trozos (¡está realmente fría!) y contamine la resina, por lo que una agitación leve y corta será necesaria para conseguir la mejor calidad. Aquí podéis consultar nuestro artículo sobre hacer hachís con hielo seco.

La separación es muy rápida si se usa hielo seco

La separación es muy rápida si se usa hielo seco

Bubble hash, ice-o-lator, hachís al agua

Existen infinidad de maneras de llamar a este concentrado, que se obtiene agitando las plantas dentro de un cubo o lavadora para hachís llenos de agua muy fría, que será después cribada para separar los tricomas por tamaños. Así, sólo se necesitan un par de cubos, agua, cubitos de hielo, la materia vegetal y, por supuesto, un buen juego de bolsas para hachís.

Como en el resto de concentrados, la calidad dependerá en gran medida de la del material que utilicemos, así como del número de bolsas (cada bolsa retiene un tamaño de glándula). Así, las peores calidades serán similares a las de un buen hachís comercial, mientras que las mejores son comparables al BHO o al Rosin, con una textura y color muy parecidos. ¡No en vano, para muchos aficionados el hachís al agua es el mejor de los concentrados!

Distintos tipos de bubblehash (Foto: @theenglishcut)

Hay que aclarar un aspecto importante: como todos sabemos, el agua es el disolvente universal, aunque en este caso se utiliza simplemente para aprovechar las propiedades de la resina y la materia vegetal: mientras la primera se hunde en el agua, las flores y hojas flotan. Debe quedar claro que en ningún caso se usa el agua para disolver los tricomas como sí se hace cuando se utilizan solventes, sino para crear unas condiciones óptimas para el cribado. Por ello no puede considerarse una extracción con solvente.

Fresh Frozen bubble hash

Como su nombre indica, se trata del clásico hachís hecho con agua y hielo, pero en este caso partiendo de materia vegetal fresca. Tal y como hemos visto en el caso del cribado en seco, de esta forma se conserva el perfil de terpenos al máximo y se consigue un producto más limpio. Sin embargo, se trata de una resina mucho más inestable que en caso de provenir de flores secas, y debe conservarse en buenas condiciones para que no pierda propiedades. Aquí tenéis más información sobre el hachís fresh frozen, y también sobre el mismo proceso pero sin congelar la materia vegetal, el fresh chilled hash.

No es necesario usar solventes para conseguir concentrados de calidad (Foto: @hashcelona)

No es necesario usar solventes para conseguir concentrados de calidad (Foto: @amc98)

Rosin

Se trata del método de extracción más novedoso, que permite conseguir extractos de muy alta calidad y pureza aplicando presión y calor sobre la materia vegetal (o sobre un concentrado). Esta técnica se dio a conocer en primavera de 2015 en el programa de Youtube «Hash Church«, cuando Phil «Soilgrown» Salazar lo mostró con ayuda de una simple plancha para el pelo. Este fenómeno ha democratizado la producción de este tipo de aceites, pues ya no son necesarios costosos equipos de circuito cerrado y hornos de vacío para conseguir un producto que se pueda dabbear sin problemas.

Hoy en día podemos encontrar un gran número de prensas adecuadas, desde prensas para Rosin de tamaño grande hasta pequeñas unidades como la plancha Tarik Rosin. La textura y el color dependen de la materia vegetal, la presión y el calor aplicados; como norma general, suele decirse que el rosin de cogollos es más sabroso, y el rosin de hachís más potente.

Rosin de flores o Flower rosin

Como su nombre indica, se trata de Rosin hecho a partir de cogollos. Lo ideal es utilizar materia vegetal con sólo unos pocos días de secado, que haya perdido humedad pero que no cruja. De esta forma conseguimos sacarle el máximo de sabor y evitamos que se contamine con impurezas. En este post os enseñamos cómo hacer Rosin con cogollos.

Rosin de flores y de hachís (Foto: @theenglishcut)

Rosin de flores y de hachís (Foto: @theenglishcut)

Rosin de hachís o Rosin Hash

En este caso, se utiliza hachís como materia a prensar. Para ello se utilizan unas pequeñas bolsas para Rosin que se llenan con la resina y se prensan. Puesto que en este caso se parte ya de un concentrado, el rendimiento suele ser muy superior al del método anterior. El rendimiento variará dependiendo de la temperatura, la presión y la calidad del extracto prensado, oscilando entre el 25 y el 90%. Una novedad vista últimamente es el Rosin Hash hecho a partir de fresh frozen, llamado Live Rosin y que resulta en un concentrado de una pureza y calidad muy elevadas. En este artículo os explicamos cómo hacer Rosin con hachís.

THC-A sin solvente

Se trata de un novedoso proceso que implica reprensar un rosin de alta calidad a baja temperatura (55-60ºC) y envuelto en una bolsa para Rosin de 25 micras. Esto separa el Rosin en dos fracciones: dentro del filtro encontramos THC-A en forma de pequeños cristales, mientras que una deliciosa salsa de terpenos saldrá a través de los orificios de la bolsa. Aunque puede que no se trate de 100% THC-A, sí es una excelente opción para los que quieren medicarse utilizando concentrados sin solvente. Lógicamente, para que tenga efecto este THC-A tendrá que descarboxilarse.

Esperamos que este artículo os sea de utilidad para entender mejor las diferencias entre este tipo de concentrados.

¡Felices extracciones!

Estudios y publicaciones consultados para la redacción de este artículo:

  • Marijuana Business Daily: Sales of marijuana concentrates, edibles surging in Colorado

  • Forbes: California Cannabis Retail Market Revealed: Big Data Tells All 

  • Lumír O. Hanu?, Rina Levy, Dafna De La Vega, Limor Katz, Michael Roman & Pavel Tomí?ek: The main cannabinoids content in hashish samples seized in Israel and Czech Republic

  • Low Temp Plates: Solventless THC-A separation tutorial

  • Dimethyl Ether toxicology report

  • n-Butane toxicology report

  • Master Organic Chemistry: Polar Protic? Polar Aprotic? Nonpolar? All About Solvents

  • A Wohlfarth, H Mahler, V Auwärter: Rapid isolation procedure for Δ9-tetrahydrocannabinolic acid A (THCA) from Cannabis sativa using two flash chromatography systems

  • Dilini Vethanayagam, Stewart Pugsley, EJ Dunn, David Russell, J Michael Kay, Christopher Allen: Exogenous lipid pneumonia related to smoking weed oil following cadaveric renal transplantation.

 
 
 

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