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Plagas de la marihuana

Si cultivas cannabis en España, especialmente en invernadero o en zonas del sur peninsular, necesitas conocer a Thrips Parvispinus, también llamado trips del tabaco. Esta plaga tropical emergente ya está causando dolores de cabeza en cultivos hortícolas de Andalucía, Murcia y la Comunidad Valenciana desde 2024, y aunque todavía no hay reportes masivos en cannabis, su carácter extremadamente polífago (se alimenta de muchas especies vegetales distintas) hace que sea solo cuestión de tiempo que llegue a tus plantas si no tomas medidas preventivas.

En este artículo te contamos todo lo que necesitas saber sobre Thrips Parvispinus: cuándo y cómo llegó a España, qué cultivos ataca, cómo identificarlo, los daños que provoca y, sobre todo, cómo proteger tu cultivo de cannabis con un enfoque de manejo integrado y control biológico. ¿Nos acompañas?

Thrips Parvispinus

Thrips Parvispinus hembra en edad adulta


¿Qué es Thrips Parvispinus y por qué debería preocuparte?

Thrips Parvispinus es un trips de origen tropical que se alimenta de hojas, flores y frutos de una amplísima variedad de plantas. En los últimos años ha dejado de ser un problema exclusivo de ornamentales para convertirse en una amenaza seria en cultivos hortícolas bajo invernadero, especialmente en pimiento, donde causa cicatrices en fruto.

Aunque el pimiento pertenece a la familia Solanaceae y el cannabis a Cannabaceae (junto con el lúpulo), este insecto es polífago: puede pasar fácilmente de un cultivo a otro si las condiciones son adecuadas. Esto significa que si te gusta cultivar pimientos, ornamentales tropicales o cualquier otro hospedante cerca de tu cultivo de marihuana, el riesgo de colonización es real.

¿Qué cultivos ataca y por qué el cannabis está en riesgo?

El hospedante «estrella» en España es el pimiento de invernadero, pero Thrips Parvispinus se ha citado también en papaya, patata, numerosas ornamentales y otras hortícolas. Su carácter polífago significa que no discrimina entre familias de plantas: si encuentra un ambiente favorable y tejido vegetal del que alimentarse, colonizará la planta.

En el caso del cannabis, los puntos de mayor riesgo son:

Tejidos tiernos: Los brotes jóvenes y las hojas en desarrollo son un festín para las larvas de trips, que se alimentan de forma gregaria (en grupo) y pueden deformar el crecimiento.

Flores y cálices: Los adultos y larvas atacan las estructuras reproductivas, provocando aborto floral, necrosis y cicatrices en brácteas. En un cultivo de cogollos, esto se traduce en pérdida de calidad estética, merma de peso y estrés general de la planta.

Proximidad a reservorios: Si cultivas cerca de invernaderos de pimiento, viveros de ornamentales o zonas con vegetación tropical, tus plantas de cannabis pueden actuar como hospedante alternativo o secundario, facilitando la dispersión de la plaga.

Berenjena con Thrips Parvispinus

Mata adulta de berenjena con Thrips Parvispinus Fuente: koppert.es

Daños y síntomas: cómo reconocer el ataque de Thrips Parvispinus

Los daños causados por T. Parvispinus son principalmente por alimentación directa. A diferencia de otros trips, la bibliografía técnica española actual no confirma transmisión significativa de virus en cultivos hortícolas (aunque algunos medios han mencionado casos puntuales). Sin embargo, en Alchimia tenemos claro que, como ocurre con otros trips, puede actuar como vector de contagio de ciertos virus latentes como el HLVd, Beet curly top virus (BCTV), Tobacco mosaic virus (TMV) y otros, especialmente cuando se trabaja con esquejes. Si el insecto se alimenta de una planta infectada y luego de otra sana, puede producirse el contagio.

Los síntomas visibles en cannabis serían similares a los observados en otros cultivos:

En hojas: Aparece un característico plateado o bronceado en el haz, con zonas amarillentas y bordes deformados. Esto se debe a que las larvas y adultos raspan la superficie de la hoja para alimentarse de la savia, dejando células vacías que reflejan la luz de forma distinta.

En flores: Puedes observar aborto floral (flores que no se desarrollan correctamente), necrosis (tejido muerto de color marrón-negro) y deformaciones. En cultivos de flor como el cannabis, esto es especialmente preocupante porque afecta directamente a tu producción final.

Excrementos: Como pista adicional, busca pequeños puntos negros (excrementos del insecto) en el envés de las hojas y zonas plateadas. Es un indicador general de presencia de trips.

Identificación en campo: ¿cómo saber si es Thrips Parvispinus?

Identificar con certeza esta especie requiere una lupa de calidad o incluso un microscopio de laboratorio, pero hay rasgos prácticos que te ayudarán en campo:

Adultos: Muy pequeños (aproximadamente 1 mm), de color marrón oscuro. Las alas tienen la base pálida y el resto más oscuro, y las patas y antenas son mayoritariamente amarillas. Si observas estos detalles con una lupa de 20–40×, ya tienes indicios sólidos.

Larvas: Son amarillentas y se encuentran de forma gregaria (agrupadas) en brotes jóvenes y en el envés de las hojas. Esta tendencia a agruparse es un rasgo distintivo frente a otros trips que pueden ser más solitarios.

Dónde buscarlos: Concentra tu inspección en el envés de las hojas tiernas, flores, cálices, pecíolos y zonas protegidas de la planta. Recuerda que la pupa (fase de transición entre larva y adulto) frecuentemente se encuentra fuera de la planta, en el suelo o sustrato, lo que complica el control.

Adulto_Thrips_Parvispinus

Diferencia entre macho y hembra Thrips Parvispinus.

Ciclo biológico y propagación: por qué es tan difícil de controlar

Thrips Parvispinus completa su ciclo de vida muy rápidamente en clima cálido. Su desarrollo óptimo ocurre entre 25–30 °C -la temperatura ideal para los cultivos de cannabis-, lo que le permite generar varias generaciones por temporada, especialmente en invernaderos donde las condiciones son estables.

El ciclo completo incluye: huevo → larva 1 → larva 2 → prepupa → pupa → adulto. La parte pupal, que ocurre en el suelo o sustrato, es clave para entender por qué el control químico tradicional falla: si solo tratas la parte aérea de la planta, las pupas en el sustrato sobrevivirán y darán lugar a nuevos adultos.

Picos de presencia: En invernadero, de primavera a octubre, aunque puede continuar con temperaturas suaves en invierno. En exterior, la actividad se concentra en los meses cálidos.

Dispersión: El trips se mueve activamente entre plantas cercanas, se transporta fácilmente en plantel de vivero, material vegetal (esquejes) y herramientas contaminadas, y puede realizar vuelos cortos ayudado por corrientes de aire. Esto hace que la entrada limpia y la cuarentena sean medidas críticas.

Manejo integrado para cannabis: la clave está en la prevención

Aquí viene la parte importante: el control químico tradicional NO es eficaz contra Thrips Parvispinus. ¿Por qué? Por su biología (ciclo rápido, refugio en envés y sustrato, pupa fuera de la planta) y porque los insecticidas de amplio espectro destruyen la fauna auxiliar que naturalmente controla la plaga, generando un efecto rebote.

Las autoridades fitosanitarias, centros de investigación (IFAPA, RAIF) y empresas especializadas en control biológico (Koppert, Biobest) coinciden: el enfoque debe ser preventivo, biológico y basado en la higiene y exclusión desde el arranque.

Te detallamos las cuatro columnas del manejo integrado adaptado a cannabis:

1) Monitorización y umbrales: conoce a tu enemigo

No puedes controlar lo que no sabes que está ahí. La monitorización temprana es tu mejor aliada:

Trampas cromáticas: Instala tiras adhesivas azules (las amarillas también sirven si ya las usas para otras plagas). Como mínimo, coloca 1–2 trampas por cada 20 m² de cultivo, con mayor densidad en zonas de entrada, puertas y focos conocidos. Revisa las capturas al menos 2 veces por semana en invernadero e indoor. Las trampas azules son especialmente atractivas para trips y te permitirán detectar los primeros adultos antes de que la población explote.

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Muestreo visual: Inspecciona el envés de hojas jóvenes y cálices con una lupa de 20–40×. Busca larvas amarillentas agrupadas, adultos marrones y los puntos negros de los excrementos. Dedica unos minutos cada vez que entres en el cultivo; con la práctica, serás capaz de detectar problemas antes de que se vean a simple vista.

2) Prácticas culturales e higiene: la base de todo

Muchas infestaciones de T. Parvispinus empiezan por descuidos en la entrada de material o falta de higiene. Refuerza estos puntos:

Entrada limpia al cultivo: Establece una cuarentena de 10–14 días para cualquier esqueje o plantel que entre en tu espacio de cultivo. Durante ese tiempo, inspecciona visualmente y con trampas. Desinfecta herramientas, ropa y calzado antes de acceder. Si cultivas en invernadero o indoor, considera instalar mallas anti-insectos en ventilaciones y accesos.

Saneado constante: Retira inmediatamente brotes muy afectados, hojas con daños severos y restos vegetales de podas. Embolsa este material y sácalo del recinto de cultivo; no lo dejes en montones cerca porque puede actuar como reservorio.

Manejo del sustrato: Evita que el sustrato se agriete o acumule restos vegetales en superficie. El trips pupa en el suelo, así que un sustrato limpio y bien manejado dificulta su ciclo. Considera el uso de depredadores del suelo (ver más abajo) para atacar las pupas.

Estructura física: En invernaderos y cultivos indoor, instala filtros anti-insectos en todas las ventilaciones y aberturas. Esto reduce drásticamente la entrada de adultos desde el exterior. También existen filtros anti-insectos específicos para armarios de cultivo y extractores.

3) Control biológico: la columna vertebral del manejo

Aquí es donde realmente puedes marcar la diferencia. El control biológico se basa en liberar en tu cultivo depredadores naturales que se alimentan de trips en sus distintas fases. La clave es actuar de forma preventiva (antes de ver daños) y combinar varios enemigos naturales para cubrir todas las bases.

ultimite swiriski de koppert

Amblyseius swirskii es un gran depredador de todo tipo de trips

Depredadores foliares (para larvas y adultos en la planta):

Orius laevigatus: Este chinche antocórido es un depredador voraz de trips adultos y larvas. Funciona especialmente bien en cultivos con flor, porque se alimenta también de polen. En cannabis, puedes necesitar plantas cebo o trampa (por ejemplo, pimientos picantes intercalados) para mantener la población de Orius incluso cuando no hay trips. Se recomienda hacer liberaciones tempranas, en choques (sueltas masivas puntuales) o de forma inoculativa (pequeñas sueltas repetidas).

Ácaros depredadores:Amblyseius swirskii, A. montdorensis y Neoseiulus cucumeris son tus mejores aliados para control preventivo. Se alimentan de larvas de trips (y también de otros ácaros y huevos de mosca blanca). Libéralos de forma preventiva desde el trasplante o inicio de ciclo, y refuerza en focos cuando detectes repuntes. Estos ácaros se establecen bien en condiciones de temperatura y humedad típicas de cannabis, y son compatibles con la mayoría de bioinsecticidas.

Otros depredadores en evaluación:Franklinothrips vespiformis (un trips depredador de otros trips) y algunos productos como Entomite-M están en fase de ensayo o uso localizado. Consulta con tu proveedor de control biológico las novedades disponibles.

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4) Bioinsecticidas y compatibles: el último recurso

Si a pesar de todo lo anterior aparece un foco con población alta, puedes recurrir a bioinsecticidas de contacto o hongos entomopatógenos, siempre dentro de la normativa y priorizando productos compatibles con la fauna auxiliar.

Jabones potásicos y aceites vegetales: Productos como Oleatbio de TRABE (jabón potásico) actúan por contacto, deshidratando las formas juveniles y adultos. Son de bajo impacto sobre auxiliares si se aplican de forma localizada y se respetan los plazos de reaplicación. Aplica en horas de baja insolación (amanecer o atardecer) y focaliza en focos, no en toda la plantación.

Rotación y localización: Nunca apliques el mismo producto de forma continuada ni en toda la superficie. Rota materias activas, aplica solo en focos detectados y respeta los plazos de seguridad antes de liberar auxiliares o de cosechar.

Checklist rápido: protege tu cultivo paso a paso

Te resumimos todo el proceso en una lista de acciones concretas que puedes seguir:

Antes de plantar:

  • Cuarentena de 10–14 días a cualquier esqueje o plantel que entre en tu cultivo.

  • Instala malla anti-insectos en ventilaciones y accesos (invernadero/indoor).

  • Prepara puntos de higiene (desinfección de herramientas, calzado, ropa).

Al inicio del ciclo (prevención):

  • Libera ácaros depredadores preventivos (swirskii, montdorensis, cucumeris) en trasplante o primeras semanas.

  • Coloca trampas cromáticas azules (5–10 por 100 m²) y registra capturas por zona.

  • Si cultivas en invernadero con flores o plantas banco, introduce Orius laevigatus.

Durante el cultivo (detección temprana):

  • Inspección visual con lupa al menos 2 veces por semana: envés de hojas jóvenes, flores, cálices.

  • Mapea focos: anota dónde detectas actividad para focalizar refuerzos.

  • Si hay repunte: refuerzo de depredadores en la zona afectada.

Ante focos con alta población (actuación):

  • Sanea brotes o cogollos muy dañados: embolsa y retira del cultivo.

  • Aplicaciones localizadas de bioinsecticidas compatibles (jabón potásico, aceites, Beauveria).

  • Refuerzo de depredadores del suelo (Dalotia) si las pupas son un problema.

Fin de ciclo / cosecha:

  • Limpieza a fondo del espacio de cultivo: elimina todos los restos vegetales.

  • Vacío sanitario antes de la siguiente tanda (mínimo 1–2 semanas sin plantas).

  • Desinfecta estructuras, bandejas, macetas y herramientas.

 
 
 

Imagina esto: Has invertido meses en nutrir un lote de clones premium de cannabis, seleccionados a mano de una fuente confiable. Son vigorosos, vibrantes y están listos para una cosecha abundante. Pero cuando comienza la floración, el desastre golpea: las plantas se atrofian, los cogollos se convierten en pequeñas bolitas tristes y sueltas, y tus rendimientos caen hasta un 50%. Bienvenido al mundo del Viroide Latente del Lúpulo (HpLVd), el destructor invisible que se ha convertido en la peor pesadilla del cultivador de cannabis. A menudo llamado el «COVID del cannabis», HpLVd no solo golpea fuerte; se propaga sigilosamente a través de tus clones, subrayando por qué la salud de las plantas es innegociable para todo cultivador.

En esta guía, desmitificaremos los virus de las plantas (y viroidos como HpLVd) en inglés sencillo—piensa en ciencia servida con un toque de sabiduría de sala de cultivo. Rastrearemos la historia sigilosa de HpLVd, destacaremos sus señales de alerta y te armaremos con estrategias probadas en batalla para prevenir y combatirla. Ya seas un cultivador experimentado o estés probando las aguas con el clonado, esta es tu hoja de ruta hacia cultivos resistentes y libres de virus. Vamos a sumergirnos.

Hop Latent Viroid

Hop Latent Viroid – HplVd


Los virus de las plantas 101: Los saboteadores de la naturaleza

Antes de centrarnos en HpLVd, ampliemos la perspectiva al panorama general: virus y viroidos de las plantas. Estos diminutos merodeadores son los invitados no deseados definitivos en tu jardín, pero entenderlos es tu primera línea de defensa.

Cannabis y virus

En su núcleo, los virus de las plantas son fragmentos de código genético—ya sea ARN o ADN—envueltos en una capa de proteína (o no, en el caso de los viroidos). No están vivos como las bacterias; son más como software renegado que necesita una computadora anfitriona (las células de tu planta) para ejecutarse. Una vez dentro, secuestran la maquinaria de la célula: los propios ribosomas y enzimas de la planta son reclutados forzosamente para producir copias virales en lugar de proteínas esenciales de la planta. Esta frenesí de replicación drena recursos, interrumpe el metabolismo y desencadena patrones de crecimiento extraños.

Imáginalo así: Un virus se cuela en la «fábrica» de tu planta (el núcleo celular o citoplasma) por una puerta trasera—una herida de poda, una picadura de insecto o incluso herramientas contaminadas. Engaña a los trabajadores de la fábrica (enzimas) para que construyan una línea de ensamblaje de virus, inundando el sistema hasta que las células estallan o envían señales de distress a los vecinos. ¿El resultado? Una cascada de caos.

Los viroidos, la categoría de HpLVd, son villanos aún más ahorrativos: bucles de ARN desnudos, sin capa de proteína, solo 250-400 nucleótidos de largo. Son los hackers minimalistas—lo suficientemente pequeños para escabullirse por las defensas y replicarse usando la maquinaria nuclear de la planta mediante un método de «círculo rodante», escupiendo copias propensas a errores que evolucionan sobre la marcha.

La transmisión es su superpoder. A diferencia de los virus animales que viajan por el aire o el tacto, los virus de las plantas dependen de vectores:

  • Propagación mecánica: El savia de plantas infectadas en tus tijeras o manos se transfiere a las sanas durante el clonado o recorte.

  • Mensajeros insectiles: Pulgones, moscas blancas o saltamontes sorben savia cargada de virus y la depositan en otro lugar.

  • Traición vegetativa: Los injertos, esquejes o clones llevan la carga directamente de la planta madre a las bebés.

  • Sorpresas de semillas: Raras, pero algunos virus viajan en polen o embriones.

Los síntomas varían según el virus y el huésped, pero a menudo incluyen:

  • Patrones en mosaico: Hojas moteadas, amarillo-verdes como un trabajo de pintura malo.

  • Atrofia: Crecimiento enano, como si la planta estuviera en una meseta de crecimiento.

  • Necrosis: Manchas muertas o marchitamiento, la bengala SOS de la planta.

  • Impactos en el rendimiento: Menos flores, frutos más pequeños o potencia diluida—devastador para el cannabis.

¿El truco? Muchas infecciones acechan de forma asintomática, solo emergiendo bajo estrés como calor, sequía o fase de floración. Para los cultivadores, esto significa vigilancia: Las plantas sanas resisten mejor, por lo que nutrientes equilibrados, luz óptima y entornos libres de estrés son tu armadura base. Ahora, conozcamos el viroido que está volviendo loco al cannabis.

HpLVd: De campos de lúpulo al caos del cannabis—Una breve historia

El Viroido Latente del Lúpulo ganó su nombre de humildes comienzos en huertos de lúpulo. Descubierto en 1987 en España, se disfrazó como una rareza inofensiva de ARN en Humulus lupulus (lúpulo, el primo botánico del cannabis en la familia Cannabaceae). Para 1988, encuestas alemanas revelaron que infectaba el 90-100% de los cultivares europeos de lúpulo—aun así, el lúpulo lo ignoraba con síntomas mínimos, como una ligera caída en el rendimiento de conos (8-37%) o ácidos amargos (15-50%). Los cerveceros notaron sabores de cerveza más sutiles por terpenos alterados, pero no hubo pánico.

Avancemos rápido al boom del cannabis. HpLVd saltó de especie alrededor de 2017, probablemente vía herramientas de propagación compartidas o germoplasma infectado en instalaciones de EE.UU. Los primeros avisos llegaron a foros en línea en 2014, con cultivadores quejándose de la «enfermedad de los fallidos»—plantas atrofiadas y quebradizas produciendo cogollos aireados. Para 2019, la secuenciación de alto rendimiento lo clavó: HpLVd era el culpable en California, donde una encuesta de Dark Heart Nursery estimó el 90% de las operaciones contaminadas. Se disparó por Norteamérica, Canadá y más allá, con tasas de infección promediando 30% en la industria y golpes económicos cercanos a $4 mil millones anuales en rendimientos perdidos y potencia.

¿Por qué cannabis? A diferencia del lúpulo resiliente, la hierba es un blanco fácil. El ARN circular de 256 nucleótidos de HpLVd prospera en células de cannabis, replicándose en el nucléolo y obstruyendo la producción de metabolitos. Afecta notablemente los tricomas glandulares, reduciendo THC en 50-70%, terpenos hasta 40% y vigor general. Dos variantes (Can1 y Can2) se han adaptado, con mutaciones como U225A impulsando la infectividad. Es pleiotrópico—síntomas van de nulos a pesadillas—haciéndolo un cambiaformas en tu operación de cultivo.

En resumen, la etiqueta «latente» de HpLVd es una mentira para el cannabis: Se esconde en veg, luego explota en flor, convirtiendo clones premium en pasivos.

Detectando el virus de la marihuana: Síntomas de HpLVd en tu cultivo

Imagen de microscopio electrónico de tricomas de cannabis

Imagen de microscopio electrónico de tricomas de cannabis. Los tricomas a la izquierda están atrofiados y más pequeños debido a la infección con el Viroide Latente del Lúpulo. Derecha: tricomas sanos. Fuente de la imagen: Simon Fraser University, Canadá

La detección temprana es el ángel guardián de tu cultivo, pero HpLVd juega al escondite magistralmente. En clones de madres infectadas, a menudo permanece dormido hasta la semana 4+ de flor, cuando el estrés lo desenmascara. Aquí está lo que debes vigilar, especialmente si estás clonando:

  • Atrofia y cambios estructurales: Internodos más cortos, expansión horizontal sobre alcance vertical y enanismo general—como si la planta estuviera atascada en modo juvenil perpetuo.

  • Tallos y hojas quebradizas: Se rompen como ramitas secas; el follaje amarillea (clorosis) o se enrosca de manera desigual.

  • Desastre de fallidos: La marca—los cogollos permanecen pequeños, sueltos y escasos. Los tricomas maduran prematuramente (ámbar demasiado pronto), la producción de resina se hunde y los aromas se desvanecen.

  • Caída en potencia: Pruebas de laboratorio revelan caídas en cannabinoides (THC abajo 50%+), caídas en terpenos (mirceno sube extrañamente, β-cariofileno abajo 13-29%) y sabores más débiles.

No todas las variedades reaccionan igual; algunas navegan sin síntomas mientras otras fallan en masa. Coinfecciones (p.ej., con otros viroidos) amplifican el daño. Consejo pro: Explora semanalmente bajo magnificación—distribución desigual de tricomas grita problemas. Si dudas, prueba: RT-PCR en muestras de hojas de crecimiento viejo y nuevo es el estándar de oro, capturando 30% de portadores silenciosos.

Trampas de transmisión: Por qué los clones son la autopista de HpLVd

HpLVd no vuela ni flota; es un deporte de contacto. Como viroido, necesita transferencia directa de savia a savia—perfecto para operaciones pesadas en clones.

  • Contagio por clones: El grande. Plantas madres infectadas lo pasan 100% a los esquejes. ¿Un clon dudoso en tu bandeja? ¡Boom!—tu lote entero es pan tostado.

  • Terrorismo de herramientas: Podadoras, bisturíes o guantes manchados de savia lo propagan como un incendio forestal. Sistemas hidropónicos recirculantes o reservorios compartidos lo amplifican.

  • Autopistas humanas: Trabajadores tocando múltiples plantas sin lavarse? Vector instantáneo.

  • Rutas raras: La transmisión por polen/semilla es negligible; no hay insectos conocidos que lo lleven.

En cannabis, donde 70%+ de cultivos comienzan con clones, esta cadena de transmisión explica la explosión. Un solo esqueje importado puede condenar una instalación. Lección: La salud de las plantas comienza upstream—verifica tus fuentes sin piedad.

Cómo prevenir: Protege tus clones desde el día uno

Buenas noticias: HpLVd es vencible con prevención. Enfócate en insumos limpios e higiene inquebrantable—tus clones te lo agradecerán.

  1. Fuente inteligente: Desecha clones sin probar; opta por stock certificado limpio o empieza de semilla (riesgo mucho menor). Cuarentena los recién llegados por 30 días, probando en la semana 3 vía RT-PCR de lab o dot-blot.

  2. Sanitiza como un cirujano: Lejía (5-10% hipoclorito de sodio) o Virkon S (2%) en herramientas—el alcohol no sirve, ya que precipita ARN. Trata con calor las cuchillas a 160°C por 10 minutos. Cambia EPP entre plantas; lava manos obsesivamente.

  3. Cultivo acotado: Aísla veg de flor; usa clonadores dedicados por lote. Filtra agua y evita mezclas de escorrentía.

  4. Impulsa resiliencia: Plantas sanas contraatacan vía silenciamiento de ARN. Ajusta nutrientes balanceados en pH, temps estables y bajo estrés—clones fuertes resisten acumulación de títulos.

  5. Prueba religiosamente: Muestrea 10-20% de tu stock trimestralmente. Victorias tempranas salvan cosechas.

Estos pasos reducen el riesgo en 90%—probado en huertos de lúpulo y labs de cannabis por igual.

Batallando un brote: control de daños cuando HpLVd ataca

¿Descubres una infección? No entres en pánico—actúa rápido. No existe bala de plata antiviral, pero aquí está tu manual:

  • Elimina sin piedad: Corta plantas sintomáticas inmediatamente; quema o blanquea residuos para matar ARN persistente.

  • Equipo de limpieza: Para madres salvables, prueba cultura de punta de meristema (micropropaga puntas de brote diminutas <0.5mm) emparejada con frío (2-4°C por meses) o terapia de calor (36°C por 2 semanas). Baja la carga viral vía mutaciones pero no es infalible—la reinfección acecha.

  • Lavado de instalaciones: Limpia todo a fondo; urea o cloropicrina para suelo. Reinicia con material verificado limpio.

  • I&D a largo plazo: Cría variedades resistentes o despliega interferencia de ARN—emergente, pero no listo para tu tienda aún.

La recuperación duele rendimientos a corto plazo, pero reconstruye confianza en tu sistema. Recuerda: Un ciclo limpio resetea el reloj.

Cosecha final: Prioriza la salud de las plantas para cultivos prósperos

Comparación entre una planta sana (derecha) y una planta afectada por HLVd (izquierda), donde la influencia del viroide en la producción de tricomas es claramente visible. Fuente: Dark Heart Nursery

HpLVd no es solo un viroido—es una llamada de atención. En una industria enganchada a clones por velocidad y estabilidad, su transmisión destaca por qué la salud de las plantas lo supera todo. Desde básicos virales a ops de brote, armado con conocimiento, puedes cultivar con confianza, esquivando fallidos y entregando lo mejor.

En Alchimiaweb, tratamos de empoderar cultivadores dotandoles de herramientas para el triunfo. Surtete de equipo estéril, kits de prueba o genética limpia hoy—tu próximo ronda de clones espera. ¿Tienes historias o tips de HpLVd? Déjalos en los comentarios. ¡Grow Happiness!

Bibliografía


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  • Writer: Ana Rosa Quintana Milán
    Ana Rosa Quintana Milán
  • Jan 20, 2025
  • 4 min read

En los últimos años la planta de marihuana se está haciendo cada vez más sensible al ataque del denominado hongo oídio, también conocido como blanquilla , moho blanco, ceniza, etc…Se trata de un hongo parásito de la família de las erisifáceas, que ataca las partes aéreas de las plantas.

La infección aunque es relativamente fácil de curar, puede traer gravísimas consecuencias, ya que puede llegar a dañar los cultivos y inutilizarlos al 100%. En una primera fase se desarrolla sobre hojas, para ir pasando posteriormente a peciolos, troncos y finalmente a los cogollos, destruyendo completamente la resina y dejando la marihuana totalmente invalidada para fumar, ya que las esporas del hongo son materia sólida que absorveríamos al inhalar.

El característico polvo blanco que forma el oidio


La plaga afecta tanto al cultivo de cannabis en interior como a los cultivos de exterior o invernadero y para su propagación necesita que se den fuertes variaciones higrométricas, pasándose súbitamente de humedades relativas bajas a altas, situación que se da muy habitualmente en cultivos bajo luz artificial y en invernaderos. En exterior la plaga es más estacional y se suele dar más a menudo en primavera y otoño.

El oídio es un hongo que se diagnostica bien. Se manifiesta como polvo blanco o cenizo muy típico,que se puede confundir con polvo en hojas y brotes. En una segunda fase las hojas atacadas se vuelven de color amarillento y terminan por secarse.

El oidio es un hongo externo y su funcionamiento es muy similar a la de los insectos chupadores, ya que sus pequeñas esporas son transportadas por el viento y cuando se posan sobre una hoja echan unas raicillas que chupan y absorben los nutrientes de la planta.

Las plantas infectadas por oidio deben tratarse cuanto antes

Las plantas infectadas por oidio deben tratarse cuanto antes

El oídio en el cultivo interior de marihuana

En cultivo interior, como hemos dicho anteriormente, el oidio es una enfermedad cada vez más habitual y en algunos casos es necesario tomar medidas preventivas desde el inicio del cultivo, pero lo que más nos va a ayudar a evitar la contaminación del hongo, es el control del clima de nuestro espacio de cultivo. Se trata de evitar que la humedad relativa de nuestro cuarto de cultivo no sobrepasen el 65% ni lleguen a bajar más del 40 %. Para ello quizás nos hará falta un humidificador, para evitar que con los focos encendidos la humedad no descienda demasiado debido al efecto del calor del foco.

Durante el descanso nocturno de nuestras plantas, deberíamos de graduar la ventilación de forma que la respiración de las plantas no produzca condensación dentro del espacio. En casos extremos podemos recurrir al uso de un deshumidificador. Otro detalle que nos puede ayudar a evitar la propagación del hongo es no poner las plantas de marihuana demasiado juntas, ya que se forman zonas sombrias en las partes bajas de las plantas que favorecen la aparición del oidio.

Si te resulta imposible evitar las subidas y bajadas de tu higrómetro, se puede recurrir a los tratamientos fitosanitarios preventivos.

El oidio es un problema común en muchas zonas

El oidio es un problema común en muchas zonas

El oídio en el cultivo exterior e invernadero

En el cultivo de cannabis exterior, la plaga de oidio se presenta con una cierta estacionalidad siendo la primavera y sobre todo el otoño, las estaciones con más propensión a contraer la enfermedad. Para intentar evitarlo, debemos de mantener las plantas limpias de hojas secas y evitar plantarlas en zonas con pocas horas de sol. Si cultivamos en macetas es conveniente ir girando las macetas para que todas las partes de las plantas tengan una buena exposición solar. También deberemos evitar plantar las plantas demasiado juntas. Es importante que el aire circule entre las plantas.

En los invernaderos debemos procurar una correcta circulación del aire dentro del invernadero. Para ello es muy recomendable instalar algunos ventiladores dentro del invernadero que fuerzen la circulación de aire.

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En otoño se recomienda realizar tratamientos fitosanitarios preventivos biológicos, especialmente si vivimos en zonzas donde se produzcan nieblas o neblinas abundantes.

Control del oídio

Dentro de los tratamientos biológicos de control del oidio, podemos encontrar el propolis, Oidioprot de Ecoprotect o Fytosave de Flower. Son todos ellos productos de probada eficacia, pero debido a la alta resistencia del hongo, deberemos de realizar el tratamiento cada 10/12 dias hasta 10-15 días antes de la cosecha. Sin embargo, y como siempre os decimos, es mejor ser previsores y utilizar estos productos durante el crecimiento y hasta temrminada la prefloración; procuremos no rociar jamás los cogollos con ninguna sustancia!

Hoja de cannabis infectada por oidio vista de cerca

Hoja de cannabis infectada por oidio vista de cerca

También se encuentaran en el mercado productos antioidio como Oidio Killer de Agrobacterias o el fungicida anti-oidio Flower, a los que también podemos recurrir. Como siempre, os recomendamos tener en cuenta que debéis respetar los plazos de seguridad de cualquier producto fitosanitario que utilicéis, a ser posible incluso aumentándolos.

Aunque se recomienda el uso del azufre como remedio biológico para el control del oidio en numerosos libros y manuales de jardineria, está altamente desaconsejado utilizarla con el cannabis en floración ya que aunque lo realicemos con mucha precocidad, el olor del azufre puede quedar impregnado en la marihuana.

Felices cultivos!

 
 
 

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