Usos del CBD en pediatría
- Bob Marley

- 5 sept 2021
- 6 Min. de lectura
Sabemos que pacientes pediátricos con trastornos inflamatorios, trastornos convulsivos y problemas neurológicos se pueden beneficiar de las propiedades del CBD.
Hay varias condiciones y razones por las que los padres pueden considerar el consumo de CBD en sus niños. Antes se creía que solo beneficiaba a pacientes con epilepsia, pero ahora conocemos que su rango de uso es mucho más amplio.
Índice de contenidos
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¿Pueden los niños tomar CBD?
1. El único uso aprobado científicamente
2. Usos en investigación (Prometedores pero no confirmados)
3. Riesgos y efectos secundarios
Epilepsia y CBD
Autismo y CBD
Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y CBD
Condiciones en la piel y CBD
Asma y CBD
El CBD puede mejorar el sistema inmunológico
¿Pueden los niños tomar CBD?
Esta es una pregunta muy importante y la respuesta corta es: sí pueden, pero solo bajo supervisión médica estricta y para condiciones específicas.
Aunque el CBD (cannabidiol) se ha vuelto muy popular, su uso en niños es un tema delicado debido a que su cerebro y cuerpo aún están en desarrollo.
Nota importante: Nunca administres CBD a un niño sin consultar primero con su pediatra o un neurólogo infantil. Ellos deben evaluar si el beneficio supera el riesgo y ajustar la dosis de forma segura
Aspectos clave que creo que debes conocer:
1. El único uso aprobado científicamente
Hasta ahora, la única indicación médica del CBD en niños respaldada por estudios sólidos y aprobada por agencias como la FDA (EE. UU.) o la EMA (Europa) es para tratar formas raras y graves de epilepsia (como el Síndrome de Dravet o el Síndrome de Lennox-Gastaut). El medicamento específico se llama Epidiolex.
2. Usos en investigación (Prometedores pero no confirmados)
Muchos padres buscan el CBD para otras condiciones, pero la ciencia aún está en etapas preliminares para:
Autismo (TEA): Algunos estudios sugieren que podría ayudar con la irritabilidad o ansiedad, pero no hay consenso sobre dosis seguras a largo plazo.
TDAH: No hay evidencia suficiente de que mejore la concentración; de hecho, puede causar somnolencia.
Ansiedad e insomnio: Aunque hay testimonios positivos, los médicos advierten que podría generar tolerancia (necesitar cada vez más) o afectar el ciclo natural del sueño.
3. Riesgos y efectos secundarios
El CBD no es “agua con hierbas”, es un compuesto activo que puede provocar como efectos secundarios:
Somnolencia y fatiga extrema.
Problemas digestivos: Diarrea o pérdida de apetito.
Toxicidad hepática: En dosis altas, puede elevar las enzimas del hígado.
Interacciones medicamentosas: El CBD se procesa en el hígado e interfiere con cómo el cuerpo absorbe otros medicamentos (como antiepilépticos o antidepresivos), lo que puede ser peligroso.
Epilepsia y CBD
La epilepsia es una afección neurológica que provoca convulsiones espontáneas causadas por una disfunción momentánea del cerebro.
Por lo general, este trastorno se trata con benzodiazepinas o barbitúricos, que provocan efectos secundarios no deseados. Además de estimular la somnolencia a diario, estos fármacos no son eficaces en todos los pacientes.
Recientemente el potencial del CBD se ha democratizado ampliamente en el campo médico, puesto que puede ser una excelente alternativa natural.
El cannabidiol aporta innumerables beneficios a pacientes pediátricos, pues actúa sobre el cerebro a través del sistema endocannabinoide.
Su ingesta activa dos receptores (CB1 Y CB2) que están conectados al sistema nervioso central. Como resultado, es posiblemente capaz de regular funciones corporales como el estado de ánimo, el manejo del dolor y el sueño.
Además, actúa sobre los receptores vanilloides TRPV1, que son los responsables de las convulsiones. Por lo tanto, el CBD regula su actividad y así ayuda a reducir la frecuencia de los ataques epilépticos.
De igual forma, el cannabidiol protege el cerebro y las neuronas. Ralentiza el deterioro de las células y promueve la neurogénesis.
Gracias a sus atribuidas propiedades antiinflamatorias, puede jugar un papel clave en el desarrollo de la enfermedad y la aparición de convulsiones.
Autismo y CBD
El autismo es un trastorno genético del desarrollo neurológico. No existe un tratamiento establecido, pues es imposible tratar esta condición. Pero se puede mejorar la calidad de vida de los pequeños al proporcionarles las estructuras necesarias para su desarrollo e integración en la sociedad.
El CBD, en este caso, podría mejorar la independencia de los niños y ayudarles a optimizar su calidad de vida.
Por un lado, puede calmar la mente y ayudar a reducir el estrés, la ansiedad y la incomodidad en situaciones cotidianas. Por otro lado, puede mejorar el sueño y la concentración, lo que permite que el cuerpo descanse y la mente se relaje con mayor facilidad.
Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y CBD
El TDAH es una afección neurológica muy común en niños. Por lo general, afecta la capacidad de concentración y atención durante un periodo prolongado.
Es conocida por ser una condición debilitante, pues dificulta la realización de tareas simples como ir a la escuela o cumplir con algún deber.
El cannabidiol tiene la capacidad atribuida de regular la sobreactivación del sistema nervioso.
En particular, puede generar un equilibrio entre el lado estimulante del cerebro (sistema nervioso simpático) y el lado relajante (sistema nervioso parasimpático). Como resultado, contrarrestaría la hiperactividad y produciría una sensación de calma y tranquilidad.
Asimismo, puede ayudar a aliviar los síntomas relacionados al TDAH, como la depresión, ansiedad, insomnio, dolores de cabeza, ataques de pánico e incapacidad para relajarse.

Condiciones en la piel y CBD
El CBD puede ser beneficioso para tratar afecciones en la piel, que son muy comunes en los niños y adolescentes.
Puede ser eficaz para combatir las causas subyacentes de estas condiciones, ya sea que provengan del sistema inmunológico, el hígado, el intestino o una combinación de los tres.
De igual manera, su uso tópico mejora las picaduras de insectos, erupciones cutáneas, piel seca y escamosa, vellos encarnados, quemaduras solares, psoriasis y eczema. Además, disminuye el acné y las erupciones características de la pubertad.
Asma y CBD
El asma se presenta de muchas formas, desde un problema leve hasta un panorama grave. La causa subyacente es la inflamación de las vías respiratorias.
Existen ciertos tratamientos, como el salbutamol, que se usan con frecuencia para mejorar los síntomas del asma infantil. Pero pueden causar tolerancia, lo que significa que cuanto más se usan, menos efectivos se vuelven con el tiempo.
El CBD puede ser un potente antiinflamatorio natural que actuaría directamente en las vías inflamatorias (TNF/a, IL/6, IL/4 e IL/13) que causan las reacciones asmáticas.
Puede ayudar a activar la respuesta inmunitaria asociada al asma y a relajar los músculos que recubren las vías respiratorias. Puede reducir los niveles de estrés que contribuyen en gran medida a las reacciones asmáticas.

El CBD puede mejorar el sistema inmunológico
El CBD actúa directamente sobre el sistema endocannabinoide, ayudando a equilibrar el sistema inmunológico y protegiendo a los niños del estrés oxidativo. De igual manera, puede influir sobre las células inmunes y desencadenar varias reacciones antioxidantes y antiinflamatorias que son beneficiosas para el organismo.

A pesar de la posible efectividad del CBD, recomendamos siempre preguntar a un médico de cabecera antes de suministrar o tomar cualquier suplemento alimenticio.
Cuidado con la dosificación
Aunque los estudios sugieren que es casi imposible tomar una cantidad peligrosa de CBD, es mejor consultar con un especialista para obtener la dosis adecuada. Además, los niños deben ser supervisados siempre por un médico.
Observa los cambios y reacciones
Es importante tomar nota de las reacciones y cambios que tienen los niños antes y después de tomar CBD. Si nada ha cambiado o mejorado después de un mes aproximadamente, quizá la dosis no sea la correcta. O puede que el CBD no sea el mejor suplemento para las necesidades del pequeño.
Lee bien las etiquetas
Al considerar un aceite de CBD como remedio pediátrico, es importante buscar un producto de renombre con una etiqueta que muestre todos sus componentes.
Una buena etiqueta contiene:
Cantidad de CBD activo por porción.
Panel de datos del suplemento, incluyendo sus otros ingredientes.
Peso neto.
Uso sugerido.
Distinción de espectro completo, espectro amplio o aislado.
Asimismo, es necesario buscar el certificado de análisis que los productos de buena reputación traen consigo.
No mezcles el CBD con otros medicamentos
Aunque el CBD es un suplemento seguro, puede tener interacciones no deseadas con otros medicamentos.
Una de ellas es que puede inhibir temporalmente el sistema enzimático citocromo P450, lo que neutraliza los compuestos químicos de los medicamentos.
Aunque no es algo grave, es importante tenerlo en cuenta, en especial si se trata de un paciente pediátrico con un tratamiento establecido.





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