Mejor agua para regar plantas de marihuanas
- Bob Marley

- 8 ago 2024
- 9 Min. de lectura
Cultivo de cannabis: los mejores métodos y las mejores aguas para un riego y crecimiento óptimos
Si te intriga el mundo del cannabis o eres un entusiasta que desea aprender más sobre esta planta fascinante y llena de recursos, este artículo es para ti. El agua es esencial para todos los seres vivos, incluyendo la marihuana, ya que cumple un papel fundamental en sus procesos vitales. Aunque no seas cultivador, comprender las mejores técnicas de riego para plantas de cannabis puede enriquecer tu comprensión de este campo en rápida evolución.
Este artículo no pretende ser una invitación a cultivar, sino más bien una oportunidad para aumentar tus conocimientos y apreciar la importancia que unas buenas prácticas de riego tienen para la salud y la vitalidad de las plantas de marihuana en cualquier plantación. El agua es uno de los elementos más importantes en el cultivo de marihuana, y su calidad puede determinar si las plantas de marihuana crecerán fuertes y saludables o si enfrentarán problemas que impactan en su desarrollo y rendimiento.
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Una aclaración antes de empezar a leer. Somos conscientes de que actualmente no es posible iniciar cultivos de cannabis, ni de marihuana CBD, en España y de que este tema está en el centro de animadas discusiones y debates. Lo que encontrarás en el artículo es fruto de la experiencia y costumbres de países donde la legislación lo permite.
Una de las dudas frecuentes: ¿Por qué es importante saber cómo regar el cannabis?
Uno de los secretos del crecimiento óptimo de cualquier planta, incluidas las de cannabis, reside en saber cuánto y cómo regarla. El agua es muy importante, pero no es suficiente.
Puede parecer fácil, pero regar las plantas de cannabis resulta ser una operación más intrincada de lo que uno podría imaginar. El secreto reside en articular un equilibrio óptimo en el uso del agua de riego, esencial para garantizar un crecimiento exuberante y una cosecha satisfactoria.
Las plantas de cannabis necesitan una cantidad considerable de agua para prosperar, ya que el agua representa entre el 85 y el 95% de su peso y es crucial para sus funciones vitales. Sin embargo, regarlas en exceso puede comprometer rápidamente el éxito del cultivo. Entender el momento y la forma correcta de regar es una habilidad clave para los que se dedican al cultivo de cannabis, y un aspecto importante a tener en cuenta tanto por los aficionado a la marihuana y hachis CBD como por los curiosos. Hay varios factores que influyen en las necesidades de agua de la planta de cannabis, veámoslos más de cerca.
La calidad del agua de riego es fundamental, ya que la acidez (pH) del agua puede convertirse en un problema si no se controla, afectando la absorción de nutrientes y provocando deficiencias. Además, el agua actúa como medio de transporte de nutrientes y oxígeno dentro de la planta, por lo que su calidad impacta directamente en el desarrollo saludable del cannabis.
Por eso, el uso adecuado del agua de riego es esencial para evitar problemas y optimizar el rendimiento en el cultivo de marihuana.
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Fuentes de agua para el cultivo
La elección de la fuente de agua es uno de los factores más determinantes en el éxito del cultivo de cannabis. Existen varias alternativas, cada una con características que pueden influir directamente en el desarrollo de las plantas y en la calidad final de La cosecha.
Agua de lluvia
Es una opción muy valorada por muchos cultivadores, ya que es natural, gratuita y suele tener un pH adecuado para el cannabis. Sin embargo, su pureza puede variar según la zona y la contaminación ambiental, por lo que es recomendable analizarla antes de usarla, ya que podría contener contaminantes o sales no deseadas.
Agua del grifo
Es la fuente más accesible en la mayoría de los hogares, pero su calidad puede variar considerablemente. En muchas zonas, el agua del grifo contiene cloro, un contenido mineral elevado y un pH que puede ser demasiado alto para el cultivo de cannabis. El cloro puede afectar negativamente a los microorganismos beneficiosos del suelo y, en exceso, puede dañar las raíces. Por ello, muchos productores optan por dejar reposar el agua del grifo durante 24 horas antes de usarla, permitiendo que el cloro se evapore.
Agua destilada
Es extremadamente pura, ya que se elimina prácticamente todo el contenido de minerales y sales. Esto puede ser útil en situaciones donde el agua local es de muy mala calidad, pero hay que tener en cuenta que las plantas de cannabis necesitan ciertos minerales para crecer de forma saludable. Por eso, si se utiliza agua destilada, es fundamental añadir los nutrientes y minerales necesarios durante el riego.
Agua de ósmosis inversa
Es otra alternativa popular entre los cultivadores exigentes. Este método filtra la mayoría de los contaminantes, sales y minerales, resultando en un agua con baja conductividad eléctrica (EC) y un pH fácilmente ajustable. Es ideal para quienes buscan un control total sobre el contenido mineral y la calidad del agua, aunque requiere una inversión inicial en el sistema de ósmosis.
En resumen, la fuente de agua elegida debe adaptarse a las necesidades del cultivo y a las características del agua disponible en cada zona. Analizar el pH, la EC y el contenido de minerales es esencial para tomar la mejor decisión y asegurar un crecimiento óptimo de las plantas de cannabis.
Calidad del agua: el PH del agua es un factor importante a considerar
La calidad del agua es un aspecto fundamental que puede marcar la diferencia entre un cultivo de cannabis saludable y uno problemático. Los parámetros más importantes a tener en cuenta para apetecer un buen rendimiento, son el pH, la conductividad eléctrica (EC), el contenido de minerales y sales, y la presencia de contaminantes como el cloro.
El pH del agua debe situarse entre 6 y 6,5 para que las plantas de cannabis puedan absorber los nutrientes de manera eficiente. Un pH fuera de este rango puede bloquear la asimilación de minerales esenciales, provocando carencias y afectando el crecimiento. Por eso, es recomendable medir y ajustar el pH del agua antes de cada riego.
La EC indica la cantidad de sales disueltas en el agua. Una EC demasiado alta puede saturar el sustrato y dificultar la absorción de nutrientes, mientras que una EC demasiado baja puede indicar falta de minerales necesarios para el desarrollo de las plantas. Es importante encontrar un equilibrio y, si es necesario, diluir el agua o añadir fertilizantes específicos para ajustar estos valores.
El contenido de minerales, como calcio y magnesio, también influye en la salud de las plantas. Algunos minerales son beneficiosos, pero un exceso puede causar acumulación de sales y problemas en las raíces. Por otro lado, el cloro y otros contaminantes presentes en algunas fuentes de agua pueden dañar los microorganismos del suelo y afectar negativamente el crecimiento de las plantas de cannabis.
Por todo esto, los productores deben analizar regularmente la calidad del agua que utilizan, independientemente de la fuente. Existen kits y medidores específicos para comprobar el pH, la EC y la presencia de cloro o sales. Mantener estos parámetros bajo control es clave para asegurar que las plantas reciban los nutrientes necesarios y crezcan sanas y fuertes durante todo el ciclo de cultivo.
¿Cuál es la mejor frecuencia para regar las plantas?
Para cultivadores, aficionados y curiosos, una de las primeras cosas que hay que saber es la frecuenciaadecuada de riego de las plantas de cannabis. Establecer un ciclo de riego equilibrado es crucial para garantizar plantas vigorosas, de alto rendimiento y de gran calidad. Encontrar un buen equilibrio en el riego, sin pasarse ni quedarse corto, favorece, por un lado, la absorción óptima de todos los nutrientes y, por otro, minimiza el riesgo de plagas y enfermedades.
Por supuesto, hay que considerar todas las sugerencias como directrices flexibles y no como reglas rígidas, porque cada cultivo es único y debe gestionarse con el máximo cuidado y atención.
Si la tierra sigue húmeda, probablemente no sea necesario regar. Por el contrario, si nota sequedad en el suelo y las plantas se marchitan, probablemente sea el momento de intervenir con agua, sin dudarlo mucho. Un método práctico es levantar la maceta y comprobar su peso: si la maceta se siente ligera, indica que la tierra está seca y es momento de regar. En un entorno bien gestionado, seguir un programa de riego estructurado debería ser una tarea fácil.
Es muy importante saber leer las señales de las plantas y tener la capacidad de hacer ajustes cuando sea necesario.
Para tener plantas de cannabis sanas y prósperas es importante conocer las fases de crecimiento y cómo tratar cada una de ellas.
Fases de la planta y frecuencia de riego
El crecimiento de una planta de cannabis es un proceso que pasa por varias fases distintas, cada una caracterizada por necesidades específicas. Comienza con la germinación, durante la cual la semilla se abre y empieza a crecer. Esta fase puede tardar entre 4 y 7 días en completarse.
A continuación, la planta entra en la fase de plántula, durante la cual empieza a desarrollar sus primeras hojas verdaderas. Esta fase suele durar entre 3 y 7 días.
A continuación viene la fase vegetativa, en la que la planta crece en altura y se desarrolla aún más. Durante esta fase, las hojas y las ramas se expanden y la planta se prepara para el periodo de floración. La duración de esta fase varía de 2 a 4 días.
Finalmente llega la floración, el periodo en el que la planta de cannabis produce sus flores ricas en cannabinoides. Se trata de un momento de vital importancia para una floración de alta calidad. Este momento puede durar entre 2 y 3 días.
Cada etapa requiere cuidados específicos, atención a los detalles e incluso pasión para garantizar un crecimiento sano y una cosecha satisfactoria. Es fundamental ajustar el abono según la fase de la planta y la calidad del agua utilizada, ya que esto influye directamente en la absorción de nutrientes y el desarrollo óptimo del cultivo.
Recuerda que hay muchos cannabinoides diferentes en las inflorescencias del cannabis Sativa, entre ellos CBD (cannabidiol), un compuesto esencial para el aceite del mismo nombre, y muchos otros derivados útiles para aliviar el dolor, la inflamación y mantener a raya la ansiedad y el estrés cotidianos.
Leer también: CBD para dejar de fumar: ¿funciona de verdad?

Pulverización de las plántulas
Tanto en la fase de germinación como en la de plántula, es aconsejable utilizar la pulverización de agua en lugar del riego. En los primeros días, las raíces son aún muy pequeñas y se encuentran sólo unos centímetros por debajo de la superficie del suelo, por lo que necesitan una cantidad limitada de agua.
Al regar corremos el riesgo de encharcar las plántulas o de dañarlas gravemente porque el chorro de agua puede ser demasiado fuerte. La pulverización es un buen compromiso en estas primeras fases de crecimiento. Permite añadir pequeñas cantidades de agua en forma de niebla tanto a las hojas como al suelo, satisfaciendo las necesidades hídricas de la planta.
Es preferible utilizar agua pura para la pulverización.
En este momento, el suelo ya debería contener todos los nutrientes necesarios para el primer periodo de crecimiento y añadir más podría ser más perjudicial que beneficioso.
Aunque no es obligatorio utilizar agua pura, es importante evitar dar nutrientes a las plántulas, ya que no se beneficiarían.
¿Cuánta agua hay que dar?
Saber cuánta agua dar es el aspecto más complejo y, como ya hemos visto, depende de la etapa evolutiva de la planta en la que nos encontremos. Cada momento requiere unos cuidados y atenciones diferentes y, aunque hay algunas pautas útiles a seguir, confía en las señales que te da la planta. Además, la calidad del agua, el pH y los minerales son algo fundamental que influye directamente en el éxito del cultivo de marihuana, ya que afectan la absorción de nutrientes y ayudan a evitar problemas como el exceso de abono.
A menos que te pases con el riego, las plantas son capaces de tolerar tanto los excesos como la escasez ocasional de agua. Por lo tanto, experimentar con cuidado hasta encontrar el equilibrio adecuado es el mejor consejo a seguir.
Veamos algunos de los principales factores que influyen en las necesidades de agua de las plantas.
Crecimiento y tamaño de la planta de cannabis
El tamaño de la planta es uno de los indicadores más evidentes de sus necesidades de agua. Las plantas varían de tamaño durante las diferentes etapas de crecimiento. Por ejemplo, una plántula recién germinada necesita menos agua, razón por la que se recomienda la pulverización, en comparación con una planta robusta que se prepara para la floración.
Además, las plantas en fase vegetativa tienen necesidades de agua diferentes a las de floración, que requieren más agua.
Lo que se suele hacer es mantener un ligero drenaje desde el fondo de la maceta, procurando no excederse para que los nutrientes sigan presentes en la tierra.
Tenga cuidado porque el drenaje del agua puede arrastrar los fertilizantes y es esencial, así que intente evitar regar en exceso el sustrato.
Conclusión
Hemos visto en este artículo cómo en el mundo del cultivo de cannabis, el riego es muy importante para un crecimiento sano. Durante la fase de germinación y de plántula, es preferible rociar con agua. La frecuencia depende de la fase de crecimiento, la temperatura, la humedad y el tamaño de la maceta.
Es esencial leer las señales de las plantas. La temperatura y la iluminación influyen en la cantidad de agua necesaria: las lámparas tradicionales requieren más agua que las modernas LED. El tamaño de la maceta es importante: cuanto más grande es, más agua necesita. En resumen, el riego requiere atención y adaptación. Experimentar con cuidado es esencial para encontrar el equilibrio ideal. Con cuidado, se puede garantizar un crecimiento sano y una cosecha satisfactoria.
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