¿Cuál es la diferencia entre ” high ” y ” stoned “?
- Bob Marley

- 14 jun 2024
- 10 Min. de lectura
La terminología del cannabis en la cultura anglosajona: qué significan “high” y “stoned” y por qué importa conocer la diferencia
¿Cuál es la diferencia entre high y stoned? La pregunta aparece con frecuencia en las búsquedas en español, y no solo entre consumidores de cannabis. Músicos, guionistas de cine, traductores, periodistas, estudiantes de inglés… Cualquiera que haya visto una película americana sobre cannabis o haya escuchado una canción de reggae se ha encontrado con estos dos términos. Y no son sinónimos. Ni mucho menos.
“High” y “stoned” son dos palabras del argot anglosajón que describen estados diferentes asociados al THC, el compuesto psicoactivo del cannabis. Pero la diferencia entre ambos va más allá de una simple cuestión de vocabulario: refleja cómo se perciben los efectos del THC en función de la variedad de cannabis, la vía de exposición y la interacción con el sistema endocannabinoide.
Este artículo analiza la diferencia entre high y stoned desde tres perspectivas: la lingüística (origen y uso de los términos), la cultural (cómo aparecen en la música, el cine y la literatura) y la científica (qué dice la neurociencia sobre las distintas formas en que el THC interactúa con el cerebro). Todo ello sin promover ni normalizar ningún tipo de consumo, y dejando claro dónde encaja el CBD, un cannabinoide que no produce ninguno de estos estados.
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¿Qué significa “high”? Origen lingüístico y uso cultural
El término “high” (literalmente, “alto” en inglés) se utiliza en el argot anglosajón para describir un estado de estimulación mental asociado al THC. La sensación que los angloparlantes llaman “high” se describe típicamente como una experiencia de euforia, creatividad aumentada, pensamiento acelerado y una percepción alterada del tiempo y el entorno.
El uso de “high” en este sentido se documenta al menos desde los años 30 del siglo XX en la escena del jazz estadounidense. Músicos como Louis Armstrong y Cab Calloway usaban el término para referirse al estado producido por el cannabis, que entonces se llamaba “reefer” o “muggles” en la jerga musical. La palabra migró del jazz a la contracultura de los 60 y de ahí al lenguaje cotidiano.
En español no existe un equivalente exacto. Las traducciones más habituales (“colocado”, “elevado”, “en las nubes”) capturan parcialmente la idea pero pierden matices. Esto es común con la terminología del argot: cada lengua codifica las experiencias de forma diferente.
Lea también: Sistema endocannabinoide: qué es y cómo funciona en el organismo
¿Y “stoned”? Diferencia con “high” según el contexto cultural
“Stoned” (del inglés “stone”, piedra) describe un estado diferente al de “high”. Mientras que “high” se asocia con activación mental y euforia, “stoned” se vincula a una sensación de pesadez corporal, relajación profunda y sedación. Es lo que en la jerga anglófona se llama “body high” (en contraposición al “head high” del “high”).
La distinción aparece de forma recurrente en la cultura popular:
En la música reggae, “stoned” aparece como estado contemplativo y asociado al cuerpo.
En el cine, desde Cheech and Chong hasta las comedias de Seth Rogen,la diferencia entre ambos estados se explota narrativamente: el personaje “high” es hiperactivo y habla rápido; el personaje “stoned” apenas se mueve del sofá.
En el lenguaje cotidiano anglosajón, preguntar “are you high or stoned?” es una forma de determinar el tipo de experiencia que alguien describe.
La distinción no es arbitraria. Según la neurociencia del cannabis, hay bases fisiológicas reales para estas diferencias, como se analiza en la siguiente sección.
Un dato etimológico que merece mencionarse: el uso de “stoned” para describir estados alterados por el cannabis se remonta a los años 50. Algunos lingüistas lo vinculan con la expresión “stone-cold” (completamente frío/inerte), sugiriendo una referencia a la inmovilidad física que el estado produce. Otros lo relacionan con “stoned” como participio de “stone” (apedrear), en el sentido de “golpeado” o “aturdido”. Sea cual sea el origen exacto, el término ha sobrevivido más de seis décadas en el argot anglosajón, una longevidad notable para una palabra de jerga.

La base científica: THC, receptores CB1 y la diferencia entre “high” y “stoned”
Detrás de la distinción lingüística entre high y stoned hay una base neuroquímica documentada. El THC (tetrahidrocannabinol) interactúa con el sistema endocannabinoide del cuerpo humano, uniéndose a los receptores CB1 distribuidos por todo el sistema nervioso central.
La distribución de los receptores CB1 no es uniforme. Se concentran especialmente en:
Corteza prefrontal: asociada a funciones cognitivas, pensamiento abstracto y toma de decisiones. La activación de CB1 aquí se relaciona con los efectos “cerebrales” (lo que culturalmente se llama “high”).
Hipocampo: centro de la memoria y el aprendizaje. El THC altera la formación de nuevos recuerdos, lo que contribuye a la distorsión temporal percibida.
Ganglios basales y cerebelo: áreas implicadas en el control motor y el equilibrio. Su activación se asocia con los efectos corporales (lo que culturalmente se denomina “stoned”).
Amígdala: centro de las emociones. La modulación de esta área por el THC puede provocar desde euforia hasta ansiedad, dependiendo de la dosis y el contexto.
La ciencia sugiere que la proporción de THC, CBD y terpenos en cada variedad de cannabis influye en cuál de estos receptores se activa con mayor intensidad. Las variedades con alto contenido de mirceno (un terpeno sedante) tienden a producir estados más cercanos al “stoned”. Las variedades con más limoneno o pineno (terpenos estimulantes) tienden hacia el “high”.
Esto no significa que estas categorías sean absolutas, la experiencia individual varía enormemente según la persona, el contexto y la dosis. Pero la base neuroquímica sí está documentada.
Un aspecto que la neurociencia ha explorado en profundidad: la tolerancia diferencial. Las personas expuestas frecuentemente al THC desarrollan tolerancia a algunos efectos (como la euforia) pero no necesariamente a otros (como la alteración de la coordinación motora). Esto podría explicar por qué consumidores habituales reportan experiencias más “stoned” que “high” con el tiempo, los efectos cerebrales se atenúan pero los corporales persisten.
Otro dato relevante: el THC no actúa solo sobre los receptores CB1. También interactúa con receptores TRPV1, receptores de serotonina 5-HT1A y canales de potasio, entre otros. Esta multiplicidad de dianas explica la complejidad de los efectos del cannabis y la dificultad de predecir si alguien experimentará un estado “high” o “stoned”; depende de qué sistema de receptores se active con mayor intensidad en cada individuo, algo que varía según la genética, la edad, el peso corporal y otros factores biológicos.
La distinción sativa vs. indica: ¿mito o realidad?
Tradicionalmente, la cultura del cannabis ha asociado “high” con las variedades sativa e “stoned” con las indica. Pero la ciencia moderna ha cuestionado esta clasificación.
Un argumento clave: la distinción sativa/indica es morfológica (forma de la planta, estructura de las hojas, tiempo de floración), no necesariamente química. Una planta etiquetada como “sativa” puede tener un perfil de terpenos y cannabinoides más propio de una “indica”, y viceversa. Lo que realmente determina los efectos del cannabis en el sistema nervioso es su composición química; no la forma de sus hojas.
Este debate tiene consecuencias prácticas. En los mercados legales de cannabis (Canadá, algunos estados de EE.UU.), cada vez más empresas están abandonando las etiquetas “sativa” e “indica” en favor de descripciones basadas en el perfil de cannabinoides y terpenos. Es un cambio que la ciencia lleva años pidiendo.
Un ejemplo concreto: en la provincia de Ontario (Canadá), la tienda oficial de cannabis (OCS) introdujo en 2023 un sistema de clasificación por “espectro” que va de “calming” (calmante) a “energizing” (energizante), basado en el perfil terpénico y no en la categoría sativa/indica. Es un paso que refleja lo que la investigación lleva años señalando: las etiquetas botánicas tradicionales no predicen con fiabilidad qué tipo de experiencia (high o stoned, en jerga anglosajona) producirá cada variedad.
En el mundo del cáñamo CBD, esta discusión es académica. Los productos de cáñamo industrial contienen THC inferior al 0,2%, una concentración insuficiente para producir efectos psicoactivos de ningún tipo, ya sean “high”, “stoned” o cualquier otro estado alterado.
Para quienes se interesan por el hachís CBD de cáñamo industrial, esta información es relevante: los productos de CBD no contienen THC en cantidades significativas (máximo 0,2% en la UE), por lo que ni “high” ni “stoned” son estados que se produzcan con el CBD. El cannabidiol no se une a los receptores CB1 de la misma manera que el THC y no genera alteración psicoactiva.
Lea también: Perfil terpénico del cannabis: qué es y cómo interpretarlo
High y stoned en la cultura pop: del jazz al streaming
La terminología del cannabis ha dejado una huella profunda en la cultura popular anglosajona. Algunos hitos:
Música: desde “Reefer Man” de Cab Calloway (1932) hasta “Because I Got High” de Afroman (2001), la distinción entre high y stoned aparece de forma recurrente en letras de canciones. El reggae ha utilizado “stoned” con connotaciones casi espirituales; el hip-hop ha favorecido “high” como término de euforia.
Cine: la comedia “stoner” es un género en sí mismo. Desde “Up in Smoke” (1978) de Cheech and Chong hasta “Pineapple Express” (2008), estas películas explotan la diferencia entre los estados “high” y “stoned” como recurso cómico. El personaje que está “high” no puede parar de hablar; el que está “stoned” no puede levantarse del sofá.
Lenguaje cotidiano: en el inglés contemporáneo, “high” y “stoned” se han integrado en el vocabulario general. Un adolescente británico o estadounidense entiende la diferencia sin necesidad de haberla experimentado; es cultural, no necesariamente vivencial.
En español, la situación lingüística es diferente. No existe una distinción equivalente tan arraigada. Palabras como “colocado”, “fumado” o “ido” se usan de forma más genérica, sin la separación entre efectos cerebrales y corporales que el inglés codifica en “high” y “stoned”.
Este fenómeno lingüístico tiene un nombre en sociolingüística: granularidad léxica. Las lenguas desarrollan vocabulario más detallado para los fenómenos que su cultura considera relevantes. El inglés angloamericano, por razones históricas ligadas a la contracultura de los 60 y a la industria del cannabis, ha desarrollado un léxico cannábico más granular que el español. No es casualidad: la industria legal del cannabis se ha desarrollado primero en países anglófonos (EE.UU., Canadá, Reino Unido), y con ella se ha refinado el vocabulario.
Hay otros términos del argot anglosajón que ilustran esta granularidad: “buzzed” (efecto ligero, comparable a estar “contentillo”), “baked” (intensamente stoned), “faded” (mezcla de efectos de alcohol y cannabis), “greened out” (malestar por exceso de THC). Cada uno describe un matiz específico que el español agrupa bajo términos más generales. No es una carencia del español; es una diferencia cultural en cómo se categoriza la experiencia.

CBD: el cannabinoide que no produce ni “high” ni “stoned”
Y aquí es donde la diferencia se vuelve más relevante para los lectores de este blog. El CBD (cannabidiol), el cannabinoide principal del cáñamo CBD legal,no produce ni “high” ni “stoned”. No es una cuestión de dosis o de variedad: es una cuestión de mecanismo de acción.
El CBD no se une a los receptores CB1 de la misma manera que el THC. No activa las vías neuroquímicas que producen euforia, alteración perceptiva ni sedación. Múltiples estudios lo han confirmado: el CBD no es psicoactivo. No altera la conciencia, no distorsiona la percepción temporal y no genera dependencia.
Los productos de Justbob contienen CBD derivado de cáñamo industrial con THC inferior al 0,2%. Se comercializan para uso técnico, científico y ornamental. Los términos “high” y “stoned” pertenecen al vocabulario del THC; no al del CBD.
Diferencia entre high y stoned: terminología, ciencia y contexto
La diferencia entre high y stoned es, en esencia, una diferencia terminológica que refleja percepciones diferentes del mismo compuesto (THC) actuando sobre distintas regiones del sistema nervioso. La cultura anglosajona la ha codificado en su lenguaje; la ciencia ha encontrado bases neuroquímicas que la respaldan.
“High”: efectos cerebrales (euforia, creatividad, distorsión temporal. Asociado culturalmente a variedades estimulantes.
“Stoned”: efectos corporales) pesadez, relajación, sedación. Asociado culturalmente a variedades sedantes.
CBD: no produce ninguno de estos estados. Es un cannabinoide no psicoactivo.
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Preguntas frecuentes sobre la diferencia entre high y stoned
¿Cuál es la diferencia entre estar “high” y estar “stoned”?
En el argot anglosajón, “high” describe un estado de estimulación mental (euforia, creatividad, distorsión temporal) mientras que “stoned” describe un estado corporal (pesadez, relajación, sedación). Ambos se asocian a los efectos del THC sobre distintas regiones del sistema nervioso.
¿El CBD produce un estado “high” o “stoned”?
No. El CBD (cannabidiol) no se une a los receptores CB1 como el THC y no produce alteración psicoactiva. Los productos de cáñamo CBD con THC inferior al 0,2% no generan ninguno de estos estados.
¿La distinción sativa/indica determina si se estará “high” o “stoned”?
No necesariamente. La ciencia moderna ha cuestionado esta clasificación, señalando que lo que realmente determina los efectos es el perfil de cannabinoides y terpenos, no la morfología de la planta. Variedades con más mirceno tienden a ser más sedantes; las con más limoneno, más estimulantes.
¿De dónde viene el término “high” aplicado al cannabis?
Su uso se documenta desde los años 30 del siglo XX en la escena del jazz estadounidense. Músicos como Louis Armstrong y Cab Calloway lo utilizaban para referirse al estado producido por el cannabis. De ahí pasó a la contracultura de los 60 y al lenguaje cotidiano.
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