Como optimizar la producción en exterior
- Bob Marley

- 14 feb 2023
- 5 Min. de lectura
Como optimizar la producción en exterior, algo que muchos cultivadores se preguntan y no saben como resolver. Está más que demostrado y, parece lógico, que el autocultivo sería una de las herramientas claves para la lucha contra el narcotráfico cannábico. No obstante, la ilegalidad del consumo y, consecuentemente, de su cultivo, hace que muchos temamos el cultivar nuestro propio producto por miedo a represalias por parte de las autoridades.
Hay algunos que recurren a la discreción que ofrece un armario o cultivo de interior; pero bien es cierto que otros tantos, que en ocasiones no pueden o quieren sufragar el gasto energético que supone un cultivo de interior, recurren a la madre naturaleza. En este artículo nos centraremos en la técnica de cultivo exterior y en intentar dilucidar qué factores nos proporcionarán una mayor producción.

En cultivo exterior podremos diferenciar, a su vez, varios métodos: en invernadero o al aire libre, sea en macetas o en tierra madre. Lo que si suele coincidir, a diferencia de cultivos de interior, es su realización en sustrato (aunque hemos llegado a ver exteriores hidropónicos en invernadero).
Ya sabemos que los factores determinantes para el correcto desarrollo de cualquier vegetal son: su naturaleza o genética; nutrientes y riego y, en último lugar, los factores ambientales o clima.
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Genética:
Nutrientes:
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Genética:
Hay quien puede elegir para cultivar en exterior variedades feminizadas y otros que busquen una mayor discreción con autoflorecientes rápidas. Lo bueno de las primeras es que por su mayor crecimiento y volumen, genera mayor producción. Lo bueno de las segundas es que, dada su rapidez en el desarrollo, apenas tendremos preocupaciones por plagas, horas de luz o malos días, etc.
También hemos de tener en cuenta que las variedades sativas suelen tender a espigarse en el crecimiento y generan unos cogollos más pequeños y menos compactos, aunque más repartidos por la planta, que las variedades indicas.
Dicho esto, tampoco todas las semillas feminizadas de exterior índicas, por ejemplo, tienen que ser especialmente productivas. Dentro del tipo de semilla y variedad, cada banco podrá ofrecernos algunas variedades potencialmente más productivas que otras.
Algunas plantas, para que hagáis una idea, pueden llegar a medir hasta cuatro metros de altura. Destacan por su productividad en exterior algunas como la Somango 47 o Blue Rhino, la Santa Sativa o Moby Dick de Dinafem, Orange Bud de Dutch Passion o la Monster de Eva Seeds.
Nutrientes:
Y dentro de estos, el medio… es decir, el sustrato.
Dentro de los cultivos en exterior lo más normal es que se realice en sustrato (no así en fibra, coco o hidropónicos y, menos aún, aeropónicos). Ya sea en tiesto o tierra madre, será fundamental utilizar un buen sustrato rico en nutrientes para obtener un mejor desarrollo radicular y, por ende, vegetal y floral.

En caso de tiesto, procederemos como cualquier otro cultivo, incluso interior. La ventaja que nos ofrece frente a tierra madre es su movilidad, pero desde luego, la producción será por lo general inferior.
En caso de realizarse en tierra madre, se aconsejará remover la tierra y sustituir parcialmente la tierra del espacio de cultivo por un buen sustrato, removiéndolo con ésta.
En uno u otro caso y, suponiendo que estemos cultivando una variedad feminizada, no recomendamos la siembra directa ni de la semilla ni de la plántula. La mejor forma de hacerlo será progresivamente en macetas de menor a mayor tamaño, hasta que termine en la maceta definitiva o, en su caso, tierra madre.
Aunque cada cultivador tiene su técnica y son varias las posibilidades del trasplante, lo más normal es hacer un trasplante de la plántula o jiffy a un tiesto de 3 o 5 litros, de ese a uno de 7 litros y, de ahí, a 11 litros en adelante o tierra madre (dependiendo del tamaño de planta que busquemos o nos podamos permitir).
En lo referente a los nutrientes en sentido estricto, son cada vez más los productos del mercado que nos ayudan a favorecer el crecimiento de nuestra amiga. La variedad pasa por enraizantes, pastillas de CO2, abonos de crecimiento, abono para la estimulación de inflorescencias, de engorde de cogollo, azúcares y enzimas, preventivos de plagas como el neem, etc. Lo más habitual es utilizar enraizante, abonos específicos para crecimiento y floración, engordador de cogollos y, ya que los ciclos de feminizadas son mayores, es recomendable utilizar enzimas para la reutilización de los desechos del sustrato.
En exterior tendremos que estar especialmente atentos a insectos, plagas, etc. No olvidemos que nuestras amigas, salvo en invernadero, están totalmente expuestas. Ir revisando pormenorizadamente las hojas y tallos, incluso el sustrato, son prácticas que debemos tener muy presente en todo cultivo, pero más en exterior. En este sentido, recomendamos el uso de aceite de neem en una disolución con agua como preventivo a enfermedades o plagas (no hace milagros ni es un pesticida).
Los abonos podrán ser de formato mineral o biológico, aunque los minerales tendrán por lo general un mayor efecto; si es cierto que el uso de abonos biológicos tiene más sentido en un cultivo de feminizadas y, más aun, en exterior. Respecto al uso de los mismos, dependerá de cada fabricante o cada tipo, es por lo que preferimos remitiros a foros, seguimientos o a vuestro experto de confianza.
El riego, fundamental. Habrá de ser selectivo y exclusivamente cuando observemos la sequedad del sustrato o, en última instancia, estaremos atentos a las señales que nos darán las hojas con su languidez. Es importante, según cada fase del ciclo de desarrollo, controlar el PH del agua de riego.
Clima:
Quizás lo que menos podemos controlar en nuestro cultivo exterior.
Es evidente que las condiciones de temperatura y atmosféricas en general las proporcionará la madre naturaleza. No obstante, nosotros podemos elegir qué época del año elegimos para cultivar.

Aunque en la práctica hay variedades que toleran mucho mejor las temperaturas bajas que otras e, incluso, algunos aficionados planten en meses fríos de otoño o invierno; no es lo ideal. Recordamos que en esta guía tratamos de orientaros para conseguir la mayor de las producciones en exterior.
¿Cuál es entonces el momento adecuado para iniciar el cultivo? Pues aunque parezca tan fácil como contestar “Primavera” o “Abril”, diremos que también dependerá de vuestra situación geográfica. No sabemos desde qué lares pueden estar leyéndonos, así que os contestaremos de una forma más concreta.
Lo esencial en este punto pasa por:
Evitar épocas con precipitaciones.
Hacerlo en una época en que se tengan unas temperaturas mínimas que oscilen 10-12ºC y unas máximas de 29º-30ºC. Lo ideal suelen ser 15ºC y 25-28ºC.
Hacerlo en una época en que las horas de luz/claridad sean de 12 a 16 horas. Las esenciales son de 6 a 9, pero deberá completarse con más horas de claridad hasta un máximo de 18 horas.
Hacer cultivo en orientación al sur. De esta forma aprovechará el mayor número de horas desde la salida a la puesta de sol.
Evitar hacerlo cerca de vallas, cercados, paredes, etc. para evitar sombras.
Evitar lugares con corrientes frecuentes de aire o frío.
En caso de plantar en macetas, es preferible usar el color blanco o colores claros que eviten la absorción excesiva de luz y, por tanto, calor.
Más allá de estos consejos y de dar unos cuidados adecuados a la planta, otros trucos para el aumento de la producción pasan por la realización de podas selectivas (os remitimos a artículos específicos sobre el tema) o tutorar la planta, de esta forma conseguimos que el esfuerzo se centre en la creación y engorde de cogollos, y no en el engrosamiento de tronco y ramas para su sustento.
Como último consejo: evitad hacer cultivos exteriores si tenéis vecinos poco simpáticos o si no podéis hacerlo en un lugar lo suficientemente discreto como para no llamar la atención. Hay quien se apoya en telas plásticas para su ocultación, pero como sabéis, eso restará luminosidad a nuestra amiga.




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