Sanidad prohíbe el uso y venta del HHC y sus derivados en España
- Bob Marley

- 24 abr 2025
- 5 Min. de lectura
El Ministerio de Sanidad prohíbe el HHC, ha dado un paso decisivo y firme para frenar el consumo y la circulación de nuevas drogas sintéticas o semisintéticas en España. Mediante la Orden SND/380/2025, publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE) el 22 de abril de 2025, se ha decretado la prohibición del hexahidrocannabinol (HHC) y varios de sus derivados, incluyéndolos en el Anexo 1 del Real Decreto 2829/1977, que regula las sustancias psicotrópicas.
¿Qué es y por qué Sanidad prohíbe el HHC?
El hexahidrocannabinol (HHC) es un cannabinoide presente en las plantas de marihuana, pero en una muy baja concentración. La poca cantidad y la difícil y costosa extracción de las plantas fue la principal razón por la que no se añadió este cannabinoide en la lista de sustancias controladas.
HHC semisintético
Sin embargo, la industria del cannabis encontró una forma de convertir el THC en HHC mediante una técnica llamada hidrogenación. Esta técnica consiste en añadir en laboratorio moléculas de hidrógeno al THC, creando una fórmula química y cannabinoide distinto como en este caso el HHC. Por eso se dice que el HHC es un cannabinoide semisintético, aún existiendo de forma natural en las plantas de cannabis.
Y aunque en los últimos años se ha hecho muy conocido por ofrecer efectos parecidos al THC, no cuenta con usos terapéuticos reconocidos y todavía no se conoce su seguridad a largo plazo, lo que explicaría en parte por qué Sanidad prohíbe el HHC.

Sustancias de HHC y derivados que han sido prohibidas
Además de que Sanidad prohíbe el HHC, la nueva normativa también restringe el uso y la venta otras variantes como:
Hexahidrocannabinol (HHC)
Acetato de hexahidrocannabinol (HHC-O)
Hexahidrocannabiforol (HHCP)
Acetato de hexahidrocannabiforol (HHCP-O)
Delta-8-tetrahidrocannabiforol (Delta-8-THCP). También conocido como JWH 091
Tetrahidrocannabiforol (Delta-9-THCP o THCP)
Acetato de tetrahidrocannabiforol (THCP-O)
Acetato de tetrahidrocannabinol (THC-O)
Delta-8-tetrahidrocannabinol-C8 (Delta-8-THC-C8)
Delta-9-tetrahidrocannabinol-C8 (Delta-9-THC-C8)
Hidrocannabidiol (H4-CBD)
Ácido tetrahidrocannabinólico (Delta-9-THCA o THCA)
¿Qué implica esta prohibición?
Esto quiere decir que a partir del 23 de abril de 2025, el Ministerio de Sanidad prohíbe el HHC y derivados. Por lo tanto, todas estas sustancias estarán sometidas a control estricto:
No se podrán fabricar, vender ni distribuir productos con estas sustancias en territorio español.
Su uso queda estrictamente limitado a entornos autorizados, como laboratorios con licencia, bajo vigilancia sanitaria.
Las entidades que trabajen con estas sustancias deberán adaptarse a la normativa vigente de control de psicotrópicos, similar a la de otras drogas controladas.
En resumidas cuentas, el HHC y sus derivados entran en la rueda de las sustancias controladas de nivel 2, como las anfetaminas, metanfetaminas o ketamina. Aunque un nivel por debajo de la marihuana, el THC y sus concentrados, que se encuentran en la lista 1, aún más restrictiva.
Por lo que ya no se pueden comprar, vender y consumir libremente.
¿Por qué se ha tomado esta medida?
Según Sanidad, el consumo de estos cannabinoides puede conllevar riesgos graves para la salud, incluyendo efectos psicoactivos similares al THC, así como un alto potencial de abuso y dependencia. La inclusión en las listas de control se basa en las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y las decisiones de la Comisión de Estupefacientes de Naciones Unidas. Por estos motivos, el Ministerio de Sanidad prohíbe el HHC.
Pero lo cierto es que la culpa de que el HHC se haya vuelto tan conocido y mediático es porque era una alternativa legal al THC, de efectos similares y sin tener que recurrir al mercado negro.
Una tendencia en Europa
Esta medida se alinea con el enfoque de la Unión Europea, que lleva tiempo vigilando estas sustancias a través de su Sistema de Alerta Temprana sobre Nuevas Drogas Psicoactivas. Donde ya hemos visto como otros muchos países de la UE también prohibían estas sustancias.
Pero, ¿es el mejor camino?
Lo que ha pasado con el HHC en España es curioso. En muy poco tiempo, muchísima gente ha empezado a usarlo, comprándolo en tiendas o por internet, aprovechando que no estaba prohibido como el THC. Eso demuestra que había una necesidad o, al menos, una gran demanda de este tipo de productos. Y ahora, de golpe, Sanidad prohíbe el HHC y lo retiran del mercado por completo.
El problema es que cuando algo se prohíbe de forma tan tajante, no desaparece. La gente que lo estaba consumiendo probablemente seguirá buscándolo, solo que ahora lo hará en el mercado negro y con otras sustancias. Donde no hay control ninguno, impuestos, ni garantías de lo que están comprando. Al final, la prohibición puede hacer más daño que beneficio.
Otros países tienen mejores resultados con la regulación
Tal vez en lugar de prohibir directamente, habría sido más útil regular el uso de estas sustancias como en otros países. Quiero decir, que la gente que consume HHC no lo va a dejar de hacer solo porque Sanidad prohíbe el HHC. Buscarán otras alternativas, y muy seguramente acaben en el mercado negro.
Vendrán otros nuevos cannabinoides y mezclas
Al final esto se convierte en la pescadilla que se muerde la cola. Ante la prohibición de estas sustancias, los mismos fabricantes ya están buscando otras fórmulas nuevas que sean legales y tengan unos efectos parecidos. Ya hay vapers con cannabinoides legales muy parecidos.
Por lo que esto no corta el problema. Al final solo lleva a desequilibrar la balanza hacia lo sintético y desconocido por la prohibición del cannabis y sus componentes. Que hay que decir que son ampliamente conocidos y considerado una droga blanda, mucho menos lesiva que drogas legales como el alcohol o el tabaco.
La vía de la regulación y concienciación
Si miramos un poco atrás, es fácil ver que las políticas prohibicionistas rara vez han salido bien. Cada vez que se ha intentado cortar de raíz el consumo de alguna sustancia, lo que ha pasado es que se ha creado un mercado negro. Y ahí todo se mueve sin control, sin seguridad, y los usuarios acaban siendo los más perjudicados. Además, a muchos se les termina señalando o estigmatizando, como si fueran delincuentes solo por consumir algo que, hasta hace poco, era completamente legal.
Con decisiones como la reciente en la que Sanidad prohíbe el HHC, el riesgo es que se repita el mismo patrón. Eso no ayuda, solo hace que la gente se esconda, que deje de pedir ayuda si la necesita o que consuma cualquier cosa, sin información y sin saber bien lo que está tomando. Al final, lo que se consigue es empujar el problema a la sombra, no solucionarlo.
Tomemos ejemplo de nuestros vecinos
Aunque no es el caso de España, cada vez más países están cambiando el enfoque. En lugar de prohibirlo todo sin más, están apostando por regular, informar y educar. Por ejemplo, controlan lo que se vende, explican bien los riesgos, ponen normas claras y acompañan a los usuarios para que puedan tomar decisiones con cabeza. En algunos casos incluso han legalizado ciertas sustancias, y los resultados están siendo mucho mejores: menos problemas de salud, menos delincuencia, y más transparencia.
Mientras tanto, Sanidad prohíbe el HHC a nivel nacional y opta por el enfoque más restrictivo. Quizás ha llegado el momento de que en España empecemos también a mirar hacia ese camino. Uno donde se proteja al consumidor, se combata el mercado ilegal y, sobre todo, se trate a la gente sin imposiciones, con respeto y no con castigos.

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